viernes, 9 de octubre de 2015

Material de apoyo para mejorar la lectura (imprimir e incluir en su capeta 13/10/2015)

Estrategias para una mejor lectura

A lo largo del tiempo, desde la invención del texto escrito, se han buscado diversos métodos y técnicas para mejorar la comprensión en la lectura. Desde los egipcios, pasando por los romanos y hasta llegar a nuestra época, se ha llegado a la conclusión de que la lectura comprensiva se puede realizar mediante diferentes estrategias; consignamos aquí las que consideramos que tienen mayor relevancia:

Cuatro pasos básicos:

a) Comprensión

En este paso tenemos que y necesitamos dar significado a los símbolos escritos por medio de nuestras experiencias previas, esto se hace a través de la decodificación del texto, vinculada con nuestro conocimiento sobre las palabras y temáticas expresadas en el escrito.

b) Interpretación

Consiste en dar sentido a las ideas que expresa el escritor, por medio de: argumentos, ejemplificaciones, cuadros, entre otros; y elaborar relaciones con significación cognitiva para establecer contraposiciones comparativas entre los diversos textos y nuestra opinión crítica.

c) Reacción

En este paso el lector considera lo que expresa el autor y toma una postura con relación a esas ideas (a favor o en contra), manifestando por medio de juicios críticos, su concordancia o discrepancia en relación a lo expuesto.

d) Integración

La parte final del proceso es cuando damos el valor que se merece a lo que consigna el autor en su obra, terminamos de vincular lo leído dentro de nuestro acervo como personas integrales que somos y adoptamos parte de lo expresado, renombrando los conceptos por medio de la selección, discriminando los contenidos que formarán parte de nuestra vida intelectual.

Diez pasos complementarios:

1. Observación

Necesariamente debemos observar un texto antes de proceder a la lectura, puesto que mientras más pistas o datos recolectemos para la vinculación de nuestros conocimientos previos, la lectura será más productiva.

2. Prelectura

En el capítulo anterior ya tratamos el tema de la prelectura que consistía en varios pasos, pero la volvemos a destacar, puesto que, es de mucha importancia tener un acercamiento previo al texto, de eso se trata este paso.


3. Manejo del diccionario

El trabajo de prelectura debe estar acompañado por un diccionario para solventar todas las dudas que surjan acerca de algunas palabras de uso técnico, o simplemente por desconocimiento del lector. Cabe recalcar que hasta el más experimentado de los lectores trabaja con un diccionario como compañero.

4. Búsqueda de argumentos y apoyos

Es evidente que por medio de la segmentación de las ideas podemos llegar a una comprensión completa del texto. Por tanto, la identificación de las ideas principales y secundarias de cada párrafo o fragmento del texto, es uno de los recursos necesarios a la hora de comprender una lectura.

5. Análisis

Consiste en descomponer o fragmentar el texto en partes, por medio de un criterio analítico, para encontrar las razones y el porqué de cada idea dentro del escrito.

6. Síntesis

Una vez realizado el análisis pasamos a la síntesis que puede ser abierta o cerrada, lo realmente importante es que hay que hacerlo con nuestras propias palabras. Consiste en buscar las partes más relevantes de lo analizado y reducir el texto por medio de esta herramienta para una recapitulación comprensiva y efectiva.

7. Cuestionar

Este paso consiste en la búsqueda de preguntas sobre las temáticas o tópicos que no quedan claros, que no se han tratado en el texto y debían tratarse, de nuestros aportes para el tema y de alcanzar la criticidad en todo momento de nuestras vidas como lectores y seres humanos.

8. Investigar

La investigación es propicia para ampliar nuestra visión sobre los temas que estamos leyendo, aporta nuevas perspectivas y nos ayuda a sacar criterios personales en base a las preguntas que nos planteamos en el paso anterior.

9. Responder

Por medio de la investigación realizada podemos responder a las interrogantes que teníamos sobre el tema. En este paso completamos cognitivamente los vacíos que nos habían quedado de la información antes recibida.

10. Organización


Dentro de la organización se pueden emplear gráficos para esquematizar los contenidos trabajados, de una manera ordenada o jerarquizada con criterios de importancia o especificidad. Esto es de gran utilidad al momento de realizar una exposición argumentada, crítica, analítica, entre otras, a nivel de aula o de institución. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

Comprensión y significados de palabras:

EXPOSICIÓN 14/10/2015

 Por el contexto (composición semántica):
 Por familias de palabras:
         Mismo lexema (palabras primitivas y derivadas)
         Formación (sufijos y prefijos)
 Por relación de palabras:
      Sinonimia:
                o Conceptual
                o Referencial
                o Contextual
                o De connotación
 Antonimia:
                 o Negación
                 o Excluyentes
                 o Recíprocos
                 o Inversos
 Analogías:
                 o Con opuestos
                 o Funcionales
                 o Género/especie
                 o Continente y contenido
                 o Causa/efecto
                o Que involucran acciones correctivas
 Homónimas
                 o Homógrafas
                 o Homófonas
 Monosémicas
 Polisémicas
 Hiperónimos e hipónimos
 Heterónimas
 Parónimas

Introducción a la Comunicación Académica

NO SE OLVIDEN DE PRESENTAR EL PROYECTO DE AULA EN GRUPO/PRESUPUESTO OJO


Índice de contenidos

UC1 Importancia del conocimiento de la comunicación y el lenguaje
 Concepto de comunicación ___________________________________ 8
 Concepto de comunicación científica ___________________________ 11
 Proceso de comunicación oral y escrita _________________________ 18
 Elementos de la comunicación oral y escrita _____________________ 23
 Diferencia entre comunicación y expresión ______________________ 28
 Herramientas y destrezas gramaticales __________________________ 33
 Prácticas de escritura _______________________________________ 42

UC2 Lingüística del texto
 Relación de la comunicación con el lenguaje y la lengua ___________ 47
 Definir el texto y sus características: sencillez, claridad, cohesión, concisión, adecuación, concordancia, estilo, verificabilidad, universalidad y objetividad _______________________________________________ 50
 Tipologías textuales ________________________________________ 56
 Identificar la función predominante en un texto __________________ 66
 Funciones del lenguaje: referencial, apelativa, fática, metalingüística, emotiva, expresiva _
 Niveles de significación del texto: Intención comunicativa (contexto) _ 79
 Herramientas y destrezas gramaticales _________________________ 96
 Prácticas de escritura _______________________________________ 105

UC3 Lectura comprensiva
 Nociones básicas de lectura : Prelectura, lectura y poslectura _______ 114
 Niveles de lectura: literal, inferencial, analógico y crítico valorativo __ 125
 Aplicación estratégica de los niveles de lectura __________________ 132
 Comprensión y significado de las palabras: por el contexto, por familias de palabras o por sinonimia y antonimia __________________________ 136
 Herramientas y destrezas gramaticales _________________________ 145
 Prácticas de escritura _______________________________________ 153

UC4 El texto científico
 El texto científico __________________________________________ 160
 Características de un texto científico ___________________________ 167
 Estructura de un texto científico ______________________________ 174
 Estrategias de escritura creativa_ ______________________________ 181
 Ensayos: Tipos de párrafos, estructura y producción _______________ 191
 Método APA ____________________________________________ 199
 Herramientas y destrezas gramaticales ________________________ 210
 Prácticas de escritura ______________________________________ 21

martes, 6 de octubre de 2015

NIVELES DE LECTURA (Material para el 8/10/2015)



Literal
Este nivel de lectura tiene como finalidad extraer las ideas expresadas por el autor del texto, dentro de la comprensión referencial del escrito y buscando de manera explícita la información, podemos acceder a un mundo de conocimiento unívoco. Dentro de este nivel no podemos suponer, inferir ni valorar nada del contenido, solamente adquirir información.

Inferencial
El nivel inferencial tiene como objetivo la elaboración de conclusiones en base a la información que nos proporciona. Podemos relacionar el texto con experiencias previas para sacar nuevas ideas.
Este nivel era muy poco practicado en la educación inicial y secundaria, puesto que, dentro de la vida académica de nuestro país, la mayor parte de conocimientos estaban dados de una manera unívoca, sin dejar mucho espacio para la reflexión y menos aún para el criterio personal. Gracias a los avances de la pedagogía, cada vez son más los centros educativos que comienzan a reconocer y afianzar la importancia que tiene la lectura en nuestro medio.
Requiere además, un grado mayor de abstracción por parte del lector. Favorece la integración cognitiva formando un todo y alcanza a relacionar todos los campos del saber. Por medio de las inferencias realizadas, se puede dilucidar con mayor precisión lo que nos quiere manifestar el autor de un texto.

Analógico
La lectura analógica implica una comparación entre varios textos para poder, en base a las relaciones existentes de concordancias y discrepancias, sacar nuevas ideas, nuevas informaciones, nuevas hipótesis y tomar conciencia sobre lo que expresan varios autores sobre un mismo tema.
En este nivel necesitamos dudar, no conformarnos con lo que nos dice un solo autor, no creer que los conocimientos sean estáticos y que no puedan evolucionar. Si bien es cierto, la mayor parte de información publicada tiene sus fundamentos en las investigaciones realizadas, lo maravilloso de las ciencias está en poder plantear, de una manera dinámica, hipótesis para refutar informaciones y contribuir con nuevas investigaciones.
Sólo quienes dudan, mantienen la mente abierta y son curiosos de su mundo conseguirán grandes hazañas en el campo personal, de la investigación y el conocimiento; al convertirse estos en grandes seres humanos y pensadores serán dignos de admiración.

Crítico valorativo
El nivel crítico valorativo es de una complejidad muy grande, requiere un gran compromiso para vincular todos los niveles anteriores y, sumarle la crítica y valoración. El lector debe someter la información a una minuciosa evaluación crítica, tratar de sacar juicios de valor a partir de su conocimiento previo y comparar varias fuentes, varios autores y estudios que se hayan realizado a lo largo de la historia, seleccionando los más relevantes para concluir con la realización de un texto nuevo.

Es una etapa de gran productividad para la formación de un profesional que no se queda con las ganas de saber, que no se conforma con lo que el resto le dice, que no se satisface con la mediocridad y está dispuesto, abierto para innovar, para ser parte de una revolución del pensamiento y reformar los saberes de acuerdo con su especialidad.

La violencia y las patrañas (Material de lectura 7/10/2015)

La violencia y las patrañas
El otro día me llamaron de un programa radiofónico para preguntarme por un tema de moda: la violencia juvenil. “¿Por qué son violentos los jóvenes actuales?”, inquirió el conductor de la emisión, que pareció desconcertarse con mi respuesta: “¿Y por qué no iban a serlo? ¿No lo fueron también sus padres, sus abuelos y sus tatarabuelos?”. Naturalmente ni antes ni ahora todos los jóvenes son violentos, pero en cualquier época lo han sido en suficiente número como para preocupar a la sociedad en la que vivían. Después de todo, para ser amenazadoramente violento hay en primer lugar que poder permitirse físicamente serlo y los jóvenes están en mejores condiciones a ese respecto que los veteranos del Inserso.

 Por eso la mayoría de las comunidades, primitivas o modernas, han desconfiado de la musculosa intransigencia juvenil y han procurado disciplinarla canalizándola hacia empleos socialmente rentables como la caza, la guerra, el deporte o el consumo de vehículos ultrarrápidos de motor. Lo escandaloso no es realmente la violencia juvenil, posibilidad que en el fondo siempre se da por descontada y con la que muchos adultos cuentan para llevar a cabo proyectos a menudo poco edificantes, sino su ejercicio incontrolado o adverso a intereses aceptados como mayoritarios. Es entonces cuando se recurre al lamento y se buscan responsables sociales, entre los que nunca se olvida mencionar a la televisión y a los educadores. Veamos hasta qué punto con razón.

En un reciente congreso sobre esta cuestión celebrado en Valencia, en el que participaron biólogos, sociólogos, políticos y tutti quanti, un experto americano se descolgó con la noticia de que si los adolescentes redujesen drásticamente su dosis cotidiana de televisión habría anualmente en USA cuarenta mil asesinatos y setenta mil violaciones menos (o al revés, da igual, después de todo se trata de una simple fantasía del buen hombre). Naturalmente, éste es el tipo de majadería seudocientífica que se convierte en un titular de prensa muy goloso y que luego es repetido por gente crédula precedido de la cantinela habitual: “Está demostrado que...”. La reverencia por la televisión es tan grande que no hay efecto mágico- que no estemos dispuestos a reconocerle.

Lo mismo podríamos decir que la violencia televisiva tiene efectos catárticos y disuasorios sobre muchos, de modo que verla cinco horas al día desde la más tierna infancia ahorra por ejemplo veintisiete mil crímenes y treinta mil estupros anuales. No es extraño que en el clima amedrentado que fomentan estas declaraciones, crezcan proyectos de censura audiovisual como el esbozado por el Gobierno en una especie de borrador de ley que se filtró en los medios de comunicación hace poco.

No voy a decir que la sobredosis de truculencia agresiva en la televisión sea inocua, ni siquiera la proliferación de simple estupidez en los programas de mayor audiencia. Tanto ahínco en la memez y la bajeza no constituye un buen síntoma. Pero ni los del GIA argelino, ni los talibanes, ni los jarraitxus, ni los neonazis, ni los que trafican con niños y luego los asesinan, necesitan muchas horas de televisión para aprender su barbarie. Las fantasías violentas pueblan nuestros juegos y nuestros sueños desde la infancia: lo grave es no saber cómo distinguirlas de la realidad y desconocer las razones civilizadas por las que debemos evitar ponerlas en práctica.

Combatir la imaginación agresiva no resuelve el problema, porque ya sabemos, al menos desde Platón, que lo que distingue al justo del bruto no es la pureza de su fantasía, sino reconocer el mal con que se sueña y descartarlo como guía de acción en la realidad. Un psicoanalista infantil que trató sin remilgos estas cuestiones, Bruno Bettelheim, lo planteó así: “El predominio de imágenes de violencia en las películas y en la televisión estimula la descarga fortuita de violencia, mientras que al tiempo incrementa el temor a la violencia sin hacer nada por promover la comprensión de su naturaleza. Necesitamos que se nos enseñe qué debemos hacer para contener, controlar y encauzar la energía que se descarga en violencia hacia fines más constructivos. Lo que brilla por su ausencia en nuestros sistemas de educación y en los medios de comunicación es la enseñanza y promoción de modos de comportamiento satisfactorios con respecto a la violencia”.

Es imposible enseñar nada válido acerca de la violencia si se empieza por considerarla un enigma de otro mundo, algo así como una posesión diabólica que sólo afecta a unos cuantos perversos. Y si la única recomendación que sabe hacerse frente a ella es la de renunciar a sus pompas y a sus obras como quien reniega del demonio, aborreciéndola por completo en pensamiento, palabra, imagen y gesto.

Lo cierto (no diré “tristemente cierto” porque las cosas ciertas no son tristes, lo triste es creer en falsedades) es que la cofradía humana está constituida también por la violencia y no sólo por la concordia. ¿Acaso el uso coactivo de la violencia no resguarda las colectividades del capricho destructivo de los individuos o de la ambición de los megalómanos? ¿Acaso no se ha empleado la violencia para derrocar a las tiranías, para obligar a que fuesen atendidas las reivindicaciones de los oprimidos o para impulsar transformaciones sociales? Digámoslo claramente: un grupo humano en el que todo atisbo de violencia hubiese sido erradicado sería perfectamente inerte si no fuese impensable. Recordemos el políticamente incorrecto comportamiento de Cristo con los mercaderes del templo...

Tampoco es pedagógicamente aceptable establecer que a la violencia “nunca se la debe responder con la violencia”. Al contrario, lo adecuado es informar de que la violencia siempre acaba por ser contrarrestada con otra violencia y que en eso reside precisamente su terrible peligro aniquilador. Porque todos los hombres podemos y sabemos ser violentos: si no queremos serlo es porque consideramos nuestros intereses vitales resguardados por instituciones que no sólo representan nuestra voluntad política de concordia, sino también nuestra voluntad violenta de defensa o venganza. Apelar a la violencia particular para conseguir nuestros fines es un pecado, pero un pecado de imprudencia porque despierta el espectro feroz de la violencia general que si unas pautas racionales no controlan, nada podrá saciar salvo el exterminio mutuo.

Y sin duda las instituciones democráticas no son pacíficas (es decir, incontaminadas por la violencia), sino pacificadoras: intentan garantizar coactivamente un marco dentro del cual las relaciones humanas puedan suspender sus tentaciones violentas sin excesivo riesgo de los individuos y permita que cada cual aprenda a utilizar armas de creación, persuasión o seducción, no destructivas. Por eso la desmoralización social que más fomenta la violencia proviene de ver que los violentos que actúan fuera de la ley -a veces, ay, diciendo representarla- quedan impunes o son recompensados con el éxito.

Vuelvo a la tierra, a mi tierra. En el país Vasco se han extendido una serie de patrañas peligrosas; sobre todo como pedagogía: la de que nuestra comunidad se divide sólo en pacifistas y terroristas, la de que toda violencia es igual venga de donde venga y a lo que venga, la de que quien está en prisión por haber asesinado es una víctima de su carcelero y no un culpable al que se intenta hacer desistir de su agresividad para que no hayan de ser los ofendidos quienes se tomen la justicia por su mano, la de que los jóvenes son “criminalizados” por quienes intentan evitar que cometan crímenes y no por los que les animan a cometerlos, etcétera.

domingo, 4 de octubre de 2015

La aventura de leer (PARA EL 7/10/2015)

La aventura de leer
Una invitación a la lectura –tal como pretenden estas páginas- puede ser muy completa o reducida en la información de textos y autores que proporcione. Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa.

La lectura, en primera fase, es una técnica que tiene su etapa de aprendizaje; una vez consolidado el proceso de apropiación de las técnicas lectoras, llega el momento de afianzar el hábito de la lectura. Este hábito tiene una estación ideal para su primer
cultivo: los años infantiles y juveniles. La escuela y la familia son los medios naturales en que se desarrollaron las iniciales y más excitantes experiencias de los adictos a la lectura ¡Cuántos creadores literarios han evocado con nostalgia la intensidad e influencia posterior de sus lecturas infantiles y de los años adolescentes!

El adulto que carece de los hábitos lectores adquiridos en los años de la infancia siempre está en condiciones de iniciar la magnífica aventura del lector. Ningún lector, ni los más aventajados en práctica y en cultivo de su sensibilidad, terminan nunca su aprendizaje. “La letra con letra entra” repetía el poeta Pedro Salinas, y bien está que volvamos a recordarlo aquí como estímulo para el desentrenado y tambaleen como consuelo para el experto.

Si pensamos en algunas actividades auxiliares de la lectura y que puedan potenciar el mejor rendimiento de esta, tendríamos que señalar bastantes. Sin embargo, nos vamos a referir a los consejos prácticos que suelen encontrarse en libros y manuales dedicados a la metodología y técnicas del trabajo intelectual: los lugares y horas recomendables para la lectura, el tiempo que se debe dedicar a ella, las anotaciones que debe tomar el lector…

El buen sentido de la persona que ha decidido comprometerse con la lectura de un libro ha probado ya la perspicacia del lector a la hora de solventar estas advertencias menudas.

La lectura no es una actividad lineal que se inicia, de modo planificado, a partir de los autores antiguos y concluye con los más recientes. Los planes y estrategias para leer responden a las exigencias de cada lector. Las historias de la literatura y los estudios especializados tienen que adoptar unas pautas de sistematización en buena medida artificiosas. Al lector curioso lo que le interesa es el inmenso caudal de lo legible y, para él, lo legible se le ofrece como una admirable presencia simultánea: la tertulia intemporal de todos los creadores literarios. En esa gran mesa redonda es lícita la indagación desde cualquier punto de referencia o interés. Para saber elegir qué leer solamente es necesaria una información amplia y digna de confianza.

La información bibliográfica es una necesidad que se plantea tanto al lector experimentado como al escasamente advertido. Los procedimientos para resolver este problema son varios y distintos.

Dificultades de otro carácter surgen a la hora de disponer de los medios adecuados para la consulta o formación de una biblioteca.

El verdadero lector es amante de los libros y, como tal, procura tenerlos al alcance de su mano en sus espacios habituales de vida. Las bibliotecas particulares son algo más que un mero índice de la posición social o una inversión económica rentable a largo plazo. La biblioteca particular es el estímulo más próximo que existe para la lectura. Y ante dificultades para la formación de una biblioteca particular –algo que requiere tiempo y medios económicos- existe el recurso de las bibliotecas públicas -estatales, municipales, de agrupaciones y sociedades-, cuya mejor razón de vida estriba en el uso intenso que el público hace de ellas.

Leer, ¿para qué? Para aprender, para ocupar el tiempo del ocio, para estar al día; no son respuestas satisfactorias. Sí lo es esta: leer para mejorarse en humanidad. Y este objetivo se consigue con una atención cuidada e inteligente al texto, cuyos reflejos variados incitan al lector a tomar postura, a desenmarañar, desde la lengua literaria, los planos simbólicos de la existencia y, en definitiva, de su propia vida.

Antes de iniciar la travesía de la lectura hay un contacto sensitivo con el libro: su textura, el atractivo de la portada, incluso el olor del papel, son factores que no por obvios carecen de importancia, como lo demuestra la valoración de los modernos métodos pedagógicos hacen de todas estas cuestiones. Desde los estantes de las librerías y las bibliotecas, los libros nos ofrecen esa múltiple incitación a sumergirnos en su contenido.

NOCIONES BÁSICAS DE LECTURA (para 7/10/2015)



Prelectura

La prelectura nos brinda una familiarización textual en relación a nuestros conocimientos previos; una visión general de un texto, nos pone al corriente de los elementos que lo componen y nos facilita la relación existente entre cada parte del escrito con su totalidad y con nuestro cúmulo de conocimientos.

¿En qué consiste?
Debemos tomar en cuenta que, al iniciar un texto, necesitamos saber de qué está compuesto. Para el conocimiento general de un escrito, necesitamos revisar todo lo que nos dé indicios y nos ayude a revelar las pistas, que nos darán una visión general de lo que vamos a leer.
Hacemos una primera ojeada al texto destacando: título, viñetas, gráficos, cuadros, mapas, anexos, resumen, prólogo, epílogo, paratextos, entre otros. De esta manera, nuestra mente va ligando toda la información existente con la nueva y se van creando vínculos cognitivos que nos facilitarán el proceso de adquisición del conocimiento nuevo.

¿Cómo se realiza?
Necesariamente debemos ir con paciencia y paso a paso. Leer no es algo complicado pero requiere trabajo. Comenzamos con los títulos, subtítulos, tapa o portada, contraportada y analizamos el índice para ver el encadenamiento de los temas y para tratar de recordar todo lo que tenga relación con nuestros conocimientos previos, tratamos de crear conexiones en nuestra mente que se puedan relacionar con estos contenidos nuevos. Revisamos los gráficos, paratextos, tipos de ejercicios (en caso de ser un texto de trabajo) y cuadros para relacionar aún más y seguir construyendo las bases sobre las cuales se van a asentar los nuevos tópicos.
Como paso siguiente vamos a darle una segunda ojeada al escrito para trabajar con las palabras que no comprendemos realizando un glosario. Necesitamos dividir el texto en párrafos, oraciones y argumentos, para poner énfasis en cada fragmento y, de esta manera, no se nos escapará ninguna idea. Para ejemplificar tomaremos el primer párrafo del texto anteriormente consignado.

/Una invitación a la lectura –tal como pretenden estas páginas- puede ser muy completa o reducida en la información de textos y autores que proporcione. /Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa. /

¿Qué nos brinda?
La prelectura nos brinda una perspectiva general, una visión global para poder contextualizar los contenidos y vincularlos con nuestros conocimientos previos; además, la comprensión de todas las palabras y la segmentación de las ideas serán de gran utilidad para el trabajo posterior.

Lectura

La lectura requiere de una labor un poco más profunda. Se necesita saber primero cuál es el tipo de texto que se está trabajando, también hay que identificar la función que cumple, el nivel de lenguaje que emplea, la adecuación que le dé el autor y la intención comunicativa que tenga éste, al texto que estamos trabajando.
Para el trabajo a realizar, dentro de esta etapa, se sugieren algunas técnicas para una lectura académica adecuada:


Técnicas de lectura académica

Es muy importante saber cómo reconocemos una idea principal y cómo la diferenciamos de una secundaria; la idea principal o argumento es lo que le da vida al párrafo, sin ésta, el texto no funciona. Podemos ir segmentando primero las ideas para luego irlas quitando, una por una, hasta que el escrito pierda sentido, en ese momento ya encontramos el argumento de ese párrafo.
________________________________________________________________ __________________________________________________. Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa.
Como podemos ver en este ejemplo, el texto carece de sentido si retiramos la primera idea, entonces esa será la principal.
Una de las técnicas más importantes, una vez segmentado el texto, es la herramienta del subrayado. En una primera lectura con cada párrafo ya fragmentado en ideas, buscamos cuál es el argumento o idea principal y cuáles son las secundarias o de apoyo: La idea principal va con doble subrayado y las secundarias con subrayado simple. Ejemplo:
Una invitación a la lectura –tal como pretenden estas páginas- puede ser muy completa o reducida en la información de textos y autores que proporcione. Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa.
En el siguiente paso debemos realizar sumillas. Las sumillas son pequeñas anotaciones que se realizan en los márgenes del texto. Puede ser un resumen corto o un extracto del contenido, pero lo realmente importante de esta herramienta, es hacer un breve escrito con nuestras propias palabras, que podamos comprender fácilmente.
Cuadro de texto: Invitación a lectura puede ser completa o reducida, 
acertada o divagatoria, no sustituye a la decisión de leer de cada uno.
Añadir leyenda
Una invitación a la lectura –tal como pretenden estas páginas- puede ser muy completa o reducida en la información de textos y autores que proporcione. Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa.

Modalidades de la lectura:
Como sabemos, la intensión comunicativa cambia de acuerdo a la adecuación, no existe un solo tipo de texto, por tanto, también hay varios tipos de lectura. Hay que saber diferenciar muy bien qué es lo que queremos hacer con un escrito: lo necesitamos para informarnos; para investigar sobre un tema, tomando en cuenta diferentes posturas o puntos de vista; leer por placer leer para un goce estético, para crecer en humanidad, entre otras.

Informativa
Esta modalidad de lectura se emplea para adquirir conocimientos en algún área específica del saber. Basta con conocer el significado de las palabras para la comprensión del texto, no hay que inferir, suponer, ni criticar el contenido de estos escritos, puesto que son saberes unívocos, concretos, verificables y aceptados universalmente. Dentro de esta categorización se encuentran: la noticia, el tratado científico, los datos estadísticos, entre otros.

Interpretativa: denotativa y connotativa
En este tipo de lectura se necesita ya un poco más de trabajo, requiere que comprendamos lo que el autor nos quiere decir, tanto explícita como implícitamente. Por denotación entendemos aquello que el texto nos dice y comprendemos sin rebuscar en su interior; mientras que, la connotación hace referencia a aquellas ideas que se encuentran escondidas en el escrito, ya sea por medio de una sugerencia, un refrán o cualquier pista que nos pueda dar el escritor para captar ese mensaje disimulado u oculto. Hay que interpretar qué es lo que nos quiere decir el autor con ese texto específico. Dentro de esta categorización se encuentran: los referidos a las humanidades y los que tienen finalidad estética.

Crítica
La lectura crítica es más compleja, requiere que pongamos de nuestra parte y utilicemos los cinco sentidos, los aportes de varios textos y, sobre todo, de nuestras experiencias previas. Para esta herramienta es necesario que aprendamos a fusionar los tipos de lectura anterior (Informativa y referencial), nuestras vivencias, opiniones y, además, es preciso que sepamos diferenciar lo esencial de lo accesorio (qué sirve y qué no) por medio de una valoración y comparación de la información que se nos brinda. Es muy útil al momento de elaborar ensayos o textos académicos, ya que nos ofrece diferentes perspectivas sobre un mismo tema y nos ayuda a sacar nuestras propias conclusiones.

Poslectura

Dentro de esta útil herramienta tenemos algunos pasos; una vez realizadas las sumillas ya tenemos comprendido el orden, jerarquización y relación de las ideas; ahora necesitamos elaborar un organizador gráfico para reducir el espacio de la información y tenerla siempre al alcance, de una manera sistematizada. Uno de los organizadores gráficos que más se presta para este tipo de representación es el esquema, otro método que también se puede emplear es la elaboración de fichas nemotécnicas incluyendo la bio-bibliografía del autor.

Esquema de lectura
El esquema de lectura se elabora en base a las ideas principales o argumentos, las ideas secundarias y, en caso de existir, sub ideas de apoyo.
Se empieza con los datos informativos del texto que estamos trabajando como: título, autor, año, editorial, lugar, entre otros. Como siguiente paso se requiere poner en orden jerárquico, con siglas de referencia (I.P.= Idea Principal, I.S.= Idea Secundaria, S.I.= Sub Idea) por medio de viñetas o guiones, coloque de arriba abajo y de derecha a izquierda, una a una las ideas del texto.

Romero, Leonardo.
La Aventura de Leer.
Salvat.
Barcelona, España.
1985.
Párrafo .
- I.P. Una invitación a la lectura –tal como pretenden estas páginas- puede ser muy completa o reducida en la información de textos y autores que proporcione.
- I.S. Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa.
Del mismo modo procedemos a realizar el resto de párrafos hasta terminar el escrito, jerarquizando y poniendo al mismo nivel todas las ideas según la importancia o relevancia que tengan en el texto.
Investigación e intertextualización

Una vez terminado el esquema ya tenemos una idea completamente clara del texto. Es ahora el momento propicio para empezar la investigación, leyendo sobre el mismo tema en otras fuentes, con otros autores y buscando dentro de nuestro compendio cognitivo, para llegar hasta el pensamiento crítico y elaborar preguntas sobre ¿Qué le faltó decir al autor y qué puedo yo aportar, en qué pienso que se equivoca, qué dijo muy bien, sobre qué podría investigar para realizar un aporte a la sociedad? De esta manera nos preparamos para el paso posterior que es la escritura.