sábado, 10 de octubre de 2015

EJERCICIO EN CLASE PARA EL 17/01/2015 (Imprimir)

Cartas Marruecas                   (NOTA: Aplicar margen estrecho cuando
                                                    lo lleven a word 1,27 cm)

Desde que Miguel de Cervantes compuso la inmortal novela en que critico con tanto acierto algunas viciosas costumbres de nuestros abuelos, que sus nietos hemos reemplazado con otras, se han multiplicado las criticas de las naciones mas cultas de Europa en las plumas de autores mas o menos imparciales; pero las que han tenido la aceptacion entre los hombres de mundo y de letras son las que llevan el nombre de Cartas, que suponen escritas en este o aquel pais por viajeros naturales de reinos no solo distantes, sino opuestos en religion, clima y gobierno. El mayor suceso de esta especie de criticas debe atribuirse al metodo epistolar, que hace su lectura mas comoda, su distribucion mas facil y su estilo mas ameno, como tambien a lo extraño del caracter de los supuestos autores: de cuyo conjunto resulta que, aunque en muchos casos no digan cosas nuevas, las profieren siempre con cierta novedad que gusta.

Esta ficcion no es tan natural en España, por ser menor el numero de los viajeros a quienes atribuir semejante obra. Seria increible el titulo de Cartas Persianas, Turcas o Chinescas, escritas de este lado de los Pirineos. Esta consideracion me fue siempre sensible porque, en vista de las costumbres que aun conservamos de nuestros antiguos, las que hemos contraido del trato de los extranjeros, y las que ni bien estan admitidas ni desechadas, siempre me parecio que podria trabajarse sobre este asunto con suceso, introduciendo algun viajero venido de lejanas tierras, o de tierras muy diferentes de las nuestras en costumbres y usos.
La suerte quiso que, por muerte de un conocido mio, cayese en mis manos un manuscrito cuyo titulo es: "Cartas escritas por un moro llamado Gazel Ben Aly, a Ben-Beley, amigo suyo, sobre los usos y costumbres de los españoles antiguos y modernos, con algunas respuestas de Ben-Beley, y otras cartas relativas a éstas".

Acabo su vida mi amigo antes que pudiese explicarme si eran efectivamente cartas escritas por el autor que sonaba, como se podia inferir del estilo, o si era pasatiempo del difunto, en cuya composicion hubiese gastado los ultimos años de su vida. Ambos casos son posibles: el lector juzgara lo que piense mas acertado, conociendo que si estas Cartas son utiles o inutiles, malas o buenas, importa poco la calidad del verdadero autor.
Me he animado a publicarlas por cuanto en ellas no se trata de religion ni de gobierno; pues se observara facilmente que son pocas las veces que por muy remota conexion se trata algo de estos dos asuntos.

No hay en el original serie alguna de fechas, y me parecio trabajo que dilataria mucho la publicacion de esta obra el de coordinarlas; por cuya razon no me he detenido en hacerlo ni en decir el caracter de los que las escribieron. Esto ultimo se inferira de su lectura. Algunas de ellas mantienen todo el estilo, y aun el genio, digamoslo asi, de la lengua arabiga su original; pareceran ridiculas sus frases a un europeo, sublimes y pindaricas contra el caracter del estilo epistolar y comun; pero tambien pareceran inaguantables nuestras locuciones a un africano. ¿Cual tiene razon? ¡No lo se! No me atrevo a decirlo, ni creo que pueda hacerlo sino uno que ni sea africano ni europeo. La naturaleza es la unica que pueda ser juez; pero su voz, ¿donde suena? Tampoco lo se. Es demasiada la confusion de otras voces para que se oiga la de la comun madre en muchos asuntos de los que se presentan en el trato diario de los hombres.

Pero se humillaria demasiado mi amor propio dandome al publico como mero editor de estas cartas. Para desagravio de mi vanidad y presuncion, iba ya a imitar el metodo comun de los que, hallandose en el mismo caso de publicar obras ajenas a falta de suyas propias, las cargan de notas, comentarios, corolarios, escolios, variantes y apendice; ya agraviando el texto, ya desfigurandolo, ya truncando el sentido, ya abrumando al pacifico y muy humilde lector con noticias impertinentes, o ya distrayendole con llamadas inoportunas, de modo que, desfalcando al autor del merito genuino, tal cual lo tenga, y aumentando el volumen de la obra, adquieren para si mismos, a costa de mucho trabajo, el no esperado, pero si merecido nombre de fastidiosos. En este supuesto, determine poner un competente numero de notas en los parajes en que veia, o me parecia ver, equivocaciones en el moro viajante, extravagancias en su amigo, o yerros tal vez de los copiantes, poniendolas con su estrella, numero o letra, al pie de cada pagina, como es costumbre.
Acompañabame otra razon que no tienen los mas editores. Si yo me pusiese a publicar con dicho metodo las obras de algun autor difunto siete siglos ha, yo mismo me reiria de la empresa, porque me pareceria trabajo absurdo el de indagar lo que quiso decir un hombre entre cuya muerte y mi nacimiento habian pasado seiscientos años; pero el amigo que me dejo el manuscrito de estas Cartas y que, segun las mas juiciosas conjeturas, fue el verdadero autor de ellas, era tan suyo, que eramos uno propio; y se yo su modo de pensar como el mio mismo, sobre ser tan rigurosamente mi contemporaneo, que nacio en el mismo año, mes, dia e instante que yo; de modo que por todas estas razones, y alguna otra que callo, puedo llamar esta obra mia sin ofender a la verdad, cuyo nombre he venerado siempre, aun cuando la he visto atada al carro de la mentira triunfante (frase que nada significa y, por tanto, muy propia para un prologo como este u otro cualquiera).

Aun asi–diceme un amigo que tengo, sumamente severo y tetrico en materia de critica –, no soy de parecer que tales notas se pongan. Podrian aumentar el peso y tamaño del libro, y este es el mayor inconveniente que puede tener una obra moderna. Los antiguos se pesaban por quintales, como el hierro, y las de nuestros dias por quilates, como las piedras preciosas; se median aquellas por palmos, como las lanzas, y estas por dedos, como los espadines: conque asi sea la obra cual sea, pero sea corta.

Admire su profundo juicio, y le obedeci, reduciendo estas hojas al menor numero posible, no obstante la repugnancia que arriba dije; y empiezo observando lo mismo respecto a esta introduccion preliminar, advertencia, prologo, proemio, prefacio, o lo que sea, por no aumentar el numero de los que entran confesando lo tedioso de estas especies de preparaciones y, no obstante su confesion, prosiguen con el mismo vicio, ofendiendo gravemente al proximo con el abuso de su paciencia.
Algo mas me ha detenido otra consideracion que, a la verdad, es muy fuerte, y tanto,
que me hube de resolver a no publicar esta corta obra, a saber: que no ha de gustar, ni puede gustar. Me fundo en lo siguiente:

Estas cartas tratan del caracter nacional, cual lo es en el dia y cual lo ha sido. Para manejar esta critica al gusto de algunos, seria preciso ajar la nacion, llenar la de improperios y no hallar en ella cosa alguna de mediano merito. Para complacer a otros, seria igualmente necesario alabar todo lo que nos ofrece el examen de su genio, y ensalzar todo lo que en si es reprensible. Cualquiera de estos dos sistemas que se siguiese en las Cartas Marruecas tendria gran numero de apasionados; y a costa de mal conceptuarse con unos, el autor se hubiera congraciado con otros. Pero en la imparcialidad que reina en ellas, es indispensable contraer el odio de ambas parcialidades. Es verdad que este justo medio es el que debe procurar seguir un hombre que quiera hacer algun uso de su razon; pero es tambien el de hacerse sospechoso a los preocupados de ambos extremos. Por ejemplo, un español de los que llaman rancios ira perdiendo parte de su gravedad, y casi llegara a sonreirse cuando lea alguna especie de satira contra el amor a la novedad; pero cuando llegue al parrafo siguiente y vea que el autor de la carta alaba en la novedad alguna cosa util, que no conocieron los antiguos, tirara el libro al brasero y exclamara: ¡Jesus, Maria y Josef, este hombre es traidor a su patria! Por la contraria, cuando uno de estos que se avergüenzan de haber nacido de este lado de los Pirineos vaya leyendo un panegirico de muchas cosas buenas que podemos haber contraido de los extranjeros, dara sin duda mil besos a tan agradables paginas; pero si tiene la paciencia de leer pocos renglones mas, y llega a alguna reflexion sobre lo sensible que es la perdida de alguna parte apreciable de nuestro antiguo caracter, arrojara el libro a la chimenea y dira a su ayuda de camara: esto es absurdo, ridiculo, impertinente, abominable y pitoyable.

En consecuencia de esto, si yo, pobre editor de esta critica, me presento en cualquiera casa de una de estas dos ordenes aunque me reciban con algun buen modo, no podran quitarme que yo me diga, segun las circunstancias: en este instante estan diciendo entre si: este hombre es un mal español; o bien: este hombre es un barbaro. Pero mi amor propio me consolara (como suele a otros en muchos casos), y me dire a mi mismo: yo no soy mas que un hombre de bien, que he dado a luz un papel, que me ha parecido muy imparcial, sobre el asunto mas delicado que hay en el mundo, cual es la critica de una nacion

viernes, 9 de octubre de 2015

Herramientas y destrezas gramaticales (Material para el 17/10/2015)

Casos de tildación                   (Puede leer también sirve el material del 17/09/2015)

La tildación es parte muy importante dentro de la ortografía. Por medio de las tildes discriminamos el significado de algunas palabras que se pueden prestar para confusión al prescindir de este pequeño signo, incluso si no lo usamos correctamente.

Según dónde tengan el acento, las palabras y su terminación se clasifican en: agudas, graves, esdrújulas y sobresdrújulas; estas palabras también dependen de su terminación, al menos en el caso de las agudas y graves y, por último, también debemos considerar si tienen solamente acento prosódico o tilde. Vale brindar la atención que se merecen tres casos especiales: acentuación diacrítica, enfática y dierética.

Recordemos que dentro de la Real Academia de la Lengua, las abreviaturas, los nombres propios y las mayúsculas también se tildan, por tanto, aquellas personas que escriben en mayúsculas, aparte de incurrir en una pésima costumbre y error ortográfico que es el abuso de las mayúsculas, no están exentas de consignar la tilde.

Acento prosódico
Es la mayor fuerza de voz con la que se pronuncia determinada sílaba dentro de una palabra, es decir, la que tiene mayor intensidad en su pronunciación.

In-fla-ción; be-lle-za; ja-rra; me-sa

Como vemos en estos tres ejemplos no necesariamente lleva tilde la sílaba que contiene la mayor fuerza de voz.

Tilde

Es la visualización o materialización de esta mayor fuerza en la pronunciación. La tilde se representa por medio de una raya oblicua ( ´ ) sobre la vocal correspondiente, de acuerdo con la reglamentación que se consignará a continuación. Recuerde que acento y tilde no son lo mismo.
Palabras agudas

Las palabras agudas son aquellas que tienen la mayor fuerza de voz en la última sílaba, estas palabras se tildan cuando terminan en “n” “s” o “vocal”.
Sin tilde: amistad, sal, amor, pared, cortar.
Con tilde: subió, maní, Andrés, Jesús, cantó, corazón.

Palabras graves
Son aquellas que llevan el acento y/o tilde en la penúltima sílaba, se tildan cuando no terminan en “n” “s” o “vocal”.
Sin tilde: acento, ejemplo, sentimiento, examen.
Con tilde: árbol, fútbol, azúcar, lápiz, césped.
Excepción: Hay palabras graves que se tildan a pesar de terminar en vocal, esto se puede ver cuando tenemos un hiato “IA” y se emplea la tildación para romperlo. María, cacofonía, antipatía.

Palabras esdrújulas
Las esdrújulas son las que llevan la mayor fuerza de voz en la antepenúltima sílaba y todas llevan tilde sin excepción.
Esdrújula, exámenes, espíritu, oxígeno, didáctico, válido.
Palabras sobresdrújulas
Son aquellas que llevan el acento en la sílaba anterior a la antepenúltima, del mismo modo que las esdrújulas se tildan todas, sin excepción. Regularmente son verbos que van con complementos directo, indirecto o son adverbios.
Véndemelo, fácilmente, repíteselo, frívolamente, juégatela.

Tilde diacrítica
Se emplea para diferenciar palabras que se escriben exactamente de la misma manera pero su carga semántica o significado es diferente.

Sin tilde: el, tu, mi, se, que, papa.
Con tilde: él, tú, mí, sé, qué, papá.

El puente se está construyendo (empleamos el, como pronombre posesivo al igual que tu, mi, entre otros).
Quien está construyendo el puente es él (empleamos él como pronombre personal reemplazando al nombre al igual que tú, mí, entre otros).
Quién cocinó la papa (empleamos papa como sustantivo pero referido a un tubérculo).
Te presento a mi papá (empleamos papá también como sustantivo pero referido al padre de alguien).
Tilde enfática
Se aplica en pronombres y adverbios interrogativos y exclamativos. Palabras como: quién, cuánto, cómo y qué, regularmente no deben llevar tilde, estas palabras se tildan siempre y cuando se usen en una oración interrogativa o exclamativa. Ejemplo:

Es posible que la vecina me venda una vaca.
Siempre como sopa en el almuerzo.
Quien llegue último lava los platos.
Cuanto más se engordaba más comía.
¿Quién puede ir a comprar el almuerzo?
¿Cómo es la finca de Juan?
¿Qué es globalización?
¡Qué bueno que llegaste!
¡Quién como tú!
¡Cómo te extrañamos!
¡Cuánto te extrañamos!

Tilde dierética
La tilde dierética se emplea cuando existe una combinación de vocales, una abierta y una cerrada, contiguas en una palabra pero en sílabas separadas sin formar diptongo. Esto significa que se usa cuando hay cierta combinación de vocales, las cuales no se hallan juntas en una misma palabra (no forman diptongo), sino que ellas se separan en sílabas diferentes y contiguas (una al lado de la otra).

Ejemplo:

Pa-úl

Las vocales “a” y “u” no se encuentran en la misma sílaba (no forman diptongo), se hallan separadas en sílabas distintas (hiato). La tilde que lleva la “u” es el acento dierético. Más ejemplos que podemos encontrar son las palabras: baúl, Saúl, Raúl y bahía, en los dos casos la fuerza de voz y tilde se carga en la vocal cerrada. 

Material de apoyo para mejorar la lectura (imprimir e incluir en su capeta 13/10/2015)

Estrategias para una mejor lectura

A lo largo del tiempo, desde la invención del texto escrito, se han buscado diversos métodos y técnicas para mejorar la comprensión en la lectura. Desde los egipcios, pasando por los romanos y hasta llegar a nuestra época, se ha llegado a la conclusión de que la lectura comprensiva se puede realizar mediante diferentes estrategias; consignamos aquí las que consideramos que tienen mayor relevancia:

Cuatro pasos básicos:

a) Comprensión

En este paso tenemos que y necesitamos dar significado a los símbolos escritos por medio de nuestras experiencias previas, esto se hace a través de la decodificación del texto, vinculada con nuestro conocimiento sobre las palabras y temáticas expresadas en el escrito.

b) Interpretación

Consiste en dar sentido a las ideas que expresa el escritor, por medio de: argumentos, ejemplificaciones, cuadros, entre otros; y elaborar relaciones con significación cognitiva para establecer contraposiciones comparativas entre los diversos textos y nuestra opinión crítica.

c) Reacción

En este paso el lector considera lo que expresa el autor y toma una postura con relación a esas ideas (a favor o en contra), manifestando por medio de juicios críticos, su concordancia o discrepancia en relación a lo expuesto.

d) Integración

La parte final del proceso es cuando damos el valor que se merece a lo que consigna el autor en su obra, terminamos de vincular lo leído dentro de nuestro acervo como personas integrales que somos y adoptamos parte de lo expresado, renombrando los conceptos por medio de la selección, discriminando los contenidos que formarán parte de nuestra vida intelectual.

Diez pasos complementarios:

1. Observación

Necesariamente debemos observar un texto antes de proceder a la lectura, puesto que mientras más pistas o datos recolectemos para la vinculación de nuestros conocimientos previos, la lectura será más productiva.

2. Prelectura

En el capítulo anterior ya tratamos el tema de la prelectura que consistía en varios pasos, pero la volvemos a destacar, puesto que, es de mucha importancia tener un acercamiento previo al texto, de eso se trata este paso.


3. Manejo del diccionario

El trabajo de prelectura debe estar acompañado por un diccionario para solventar todas las dudas que surjan acerca de algunas palabras de uso técnico, o simplemente por desconocimiento del lector. Cabe recalcar que hasta el más experimentado de los lectores trabaja con un diccionario como compañero.

4. Búsqueda de argumentos y apoyos

Es evidente que por medio de la segmentación de las ideas podemos llegar a una comprensión completa del texto. Por tanto, la identificación de las ideas principales y secundarias de cada párrafo o fragmento del texto, es uno de los recursos necesarios a la hora de comprender una lectura.

5. Análisis

Consiste en descomponer o fragmentar el texto en partes, por medio de un criterio analítico, para encontrar las razones y el porqué de cada idea dentro del escrito.

6. Síntesis

Una vez realizado el análisis pasamos a la síntesis que puede ser abierta o cerrada, lo realmente importante es que hay que hacerlo con nuestras propias palabras. Consiste en buscar las partes más relevantes de lo analizado y reducir el texto por medio de esta herramienta para una recapitulación comprensiva y efectiva.

7. Cuestionar

Este paso consiste en la búsqueda de preguntas sobre las temáticas o tópicos que no quedan claros, que no se han tratado en el texto y debían tratarse, de nuestros aportes para el tema y de alcanzar la criticidad en todo momento de nuestras vidas como lectores y seres humanos.

8. Investigar

La investigación es propicia para ampliar nuestra visión sobre los temas que estamos leyendo, aporta nuevas perspectivas y nos ayuda a sacar criterios personales en base a las preguntas que nos planteamos en el paso anterior.

9. Responder

Por medio de la investigación realizada podemos responder a las interrogantes que teníamos sobre el tema. En este paso completamos cognitivamente los vacíos que nos habían quedado de la información antes recibida.

10. Organización


Dentro de la organización se pueden emplear gráficos para esquematizar los contenidos trabajados, de una manera ordenada o jerarquizada con criterios de importancia o especificidad. Esto es de gran utilidad al momento de realizar una exposición argumentada, crítica, analítica, entre otras, a nivel de aula o de institución. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

Comprensión y significados de palabras:

EXPOSICIÓN 14/10/2015

 Por el contexto (composición semántica):
 Por familias de palabras:
         Mismo lexema (palabras primitivas y derivadas)
         Formación (sufijos y prefijos)
 Por relación de palabras:
      Sinonimia:
                o Conceptual
                o Referencial
                o Contextual
                o De connotación
 Antonimia:
                 o Negación
                 o Excluyentes
                 o Recíprocos
                 o Inversos
 Analogías:
                 o Con opuestos
                 o Funcionales
                 o Género/especie
                 o Continente y contenido
                 o Causa/efecto
                o Que involucran acciones correctivas
 Homónimas
                 o Homógrafas
                 o Homófonas
 Monosémicas
 Polisémicas
 Hiperónimos e hipónimos
 Heterónimas
 Parónimas

Introducción a la Comunicación Académica

NO SE OLVIDEN DE PRESENTAR EL PROYECTO DE AULA EN GRUPO/PRESUPUESTO OJO


Índice de contenidos

UC1 Importancia del conocimiento de la comunicación y el lenguaje
 Concepto de comunicación ___________________________________ 8
 Concepto de comunicación científica ___________________________ 11
 Proceso de comunicación oral y escrita _________________________ 18
 Elementos de la comunicación oral y escrita _____________________ 23
 Diferencia entre comunicación y expresión ______________________ 28
 Herramientas y destrezas gramaticales __________________________ 33
 Prácticas de escritura _______________________________________ 42

UC2 Lingüística del texto
 Relación de la comunicación con el lenguaje y la lengua ___________ 47
 Definir el texto y sus características: sencillez, claridad, cohesión, concisión, adecuación, concordancia, estilo, verificabilidad, universalidad y objetividad _______________________________________________ 50
 Tipologías textuales ________________________________________ 56
 Identificar la función predominante en un texto __________________ 66
 Funciones del lenguaje: referencial, apelativa, fática, metalingüística, emotiva, expresiva _
 Niveles de significación del texto: Intención comunicativa (contexto) _ 79
 Herramientas y destrezas gramaticales _________________________ 96
 Prácticas de escritura _______________________________________ 105

UC3 Lectura comprensiva
 Nociones básicas de lectura : Prelectura, lectura y poslectura _______ 114
 Niveles de lectura: literal, inferencial, analógico y crítico valorativo __ 125
 Aplicación estratégica de los niveles de lectura __________________ 132
 Comprensión y significado de las palabras: por el contexto, por familias de palabras o por sinonimia y antonimia __________________________ 136
 Herramientas y destrezas gramaticales _________________________ 145
 Prácticas de escritura _______________________________________ 153

UC4 El texto científico
 El texto científico __________________________________________ 160
 Características de un texto científico ___________________________ 167
 Estructura de un texto científico ______________________________ 174
 Estrategias de escritura creativa_ ______________________________ 181
 Ensayos: Tipos de párrafos, estructura y producción _______________ 191
 Método APA ____________________________________________ 199
 Herramientas y destrezas gramaticales ________________________ 210
 Prácticas de escritura ______________________________________ 21

martes, 6 de octubre de 2015

NIVELES DE LECTURA (Material para el 8/10/2015)



Literal
Este nivel de lectura tiene como finalidad extraer las ideas expresadas por el autor del texto, dentro de la comprensión referencial del escrito y buscando de manera explícita la información, podemos acceder a un mundo de conocimiento unívoco. Dentro de este nivel no podemos suponer, inferir ni valorar nada del contenido, solamente adquirir información.

Inferencial
El nivel inferencial tiene como objetivo la elaboración de conclusiones en base a la información que nos proporciona. Podemos relacionar el texto con experiencias previas para sacar nuevas ideas.
Este nivel era muy poco practicado en la educación inicial y secundaria, puesto que, dentro de la vida académica de nuestro país, la mayor parte de conocimientos estaban dados de una manera unívoca, sin dejar mucho espacio para la reflexión y menos aún para el criterio personal. Gracias a los avances de la pedagogía, cada vez son más los centros educativos que comienzan a reconocer y afianzar la importancia que tiene la lectura en nuestro medio.
Requiere además, un grado mayor de abstracción por parte del lector. Favorece la integración cognitiva formando un todo y alcanza a relacionar todos los campos del saber. Por medio de las inferencias realizadas, se puede dilucidar con mayor precisión lo que nos quiere manifestar el autor de un texto.

Analógico
La lectura analógica implica una comparación entre varios textos para poder, en base a las relaciones existentes de concordancias y discrepancias, sacar nuevas ideas, nuevas informaciones, nuevas hipótesis y tomar conciencia sobre lo que expresan varios autores sobre un mismo tema.
En este nivel necesitamos dudar, no conformarnos con lo que nos dice un solo autor, no creer que los conocimientos sean estáticos y que no puedan evolucionar. Si bien es cierto, la mayor parte de información publicada tiene sus fundamentos en las investigaciones realizadas, lo maravilloso de las ciencias está en poder plantear, de una manera dinámica, hipótesis para refutar informaciones y contribuir con nuevas investigaciones.
Sólo quienes dudan, mantienen la mente abierta y son curiosos de su mundo conseguirán grandes hazañas en el campo personal, de la investigación y el conocimiento; al convertirse estos en grandes seres humanos y pensadores serán dignos de admiración.

Crítico valorativo
El nivel crítico valorativo es de una complejidad muy grande, requiere un gran compromiso para vincular todos los niveles anteriores y, sumarle la crítica y valoración. El lector debe someter la información a una minuciosa evaluación crítica, tratar de sacar juicios de valor a partir de su conocimiento previo y comparar varias fuentes, varios autores y estudios que se hayan realizado a lo largo de la historia, seleccionando los más relevantes para concluir con la realización de un texto nuevo.

Es una etapa de gran productividad para la formación de un profesional que no se queda con las ganas de saber, que no se conforma con lo que el resto le dice, que no se satisface con la mediocridad y está dispuesto, abierto para innovar, para ser parte de una revolución del pensamiento y reformar los saberes de acuerdo con su especialidad.

La violencia y las patrañas (Material de lectura 7/10/2015)

La violencia y las patrañas
El otro día me llamaron de un programa radiofónico para preguntarme por un tema de moda: la violencia juvenil. “¿Por qué son violentos los jóvenes actuales?”, inquirió el conductor de la emisión, que pareció desconcertarse con mi respuesta: “¿Y por qué no iban a serlo? ¿No lo fueron también sus padres, sus abuelos y sus tatarabuelos?”. Naturalmente ni antes ni ahora todos los jóvenes son violentos, pero en cualquier época lo han sido en suficiente número como para preocupar a la sociedad en la que vivían. Después de todo, para ser amenazadoramente violento hay en primer lugar que poder permitirse físicamente serlo y los jóvenes están en mejores condiciones a ese respecto que los veteranos del Inserso.

 Por eso la mayoría de las comunidades, primitivas o modernas, han desconfiado de la musculosa intransigencia juvenil y han procurado disciplinarla canalizándola hacia empleos socialmente rentables como la caza, la guerra, el deporte o el consumo de vehículos ultrarrápidos de motor. Lo escandaloso no es realmente la violencia juvenil, posibilidad que en el fondo siempre se da por descontada y con la que muchos adultos cuentan para llevar a cabo proyectos a menudo poco edificantes, sino su ejercicio incontrolado o adverso a intereses aceptados como mayoritarios. Es entonces cuando se recurre al lamento y se buscan responsables sociales, entre los que nunca se olvida mencionar a la televisión y a los educadores. Veamos hasta qué punto con razón.

En un reciente congreso sobre esta cuestión celebrado en Valencia, en el que participaron biólogos, sociólogos, políticos y tutti quanti, un experto americano se descolgó con la noticia de que si los adolescentes redujesen drásticamente su dosis cotidiana de televisión habría anualmente en USA cuarenta mil asesinatos y setenta mil violaciones menos (o al revés, da igual, después de todo se trata de una simple fantasía del buen hombre). Naturalmente, éste es el tipo de majadería seudocientífica que se convierte en un titular de prensa muy goloso y que luego es repetido por gente crédula precedido de la cantinela habitual: “Está demostrado que...”. La reverencia por la televisión es tan grande que no hay efecto mágico- que no estemos dispuestos a reconocerle.

Lo mismo podríamos decir que la violencia televisiva tiene efectos catárticos y disuasorios sobre muchos, de modo que verla cinco horas al día desde la más tierna infancia ahorra por ejemplo veintisiete mil crímenes y treinta mil estupros anuales. No es extraño que en el clima amedrentado que fomentan estas declaraciones, crezcan proyectos de censura audiovisual como el esbozado por el Gobierno en una especie de borrador de ley que se filtró en los medios de comunicación hace poco.

No voy a decir que la sobredosis de truculencia agresiva en la televisión sea inocua, ni siquiera la proliferación de simple estupidez en los programas de mayor audiencia. Tanto ahínco en la memez y la bajeza no constituye un buen síntoma. Pero ni los del GIA argelino, ni los talibanes, ni los jarraitxus, ni los neonazis, ni los que trafican con niños y luego los asesinan, necesitan muchas horas de televisión para aprender su barbarie. Las fantasías violentas pueblan nuestros juegos y nuestros sueños desde la infancia: lo grave es no saber cómo distinguirlas de la realidad y desconocer las razones civilizadas por las que debemos evitar ponerlas en práctica.

Combatir la imaginación agresiva no resuelve el problema, porque ya sabemos, al menos desde Platón, que lo que distingue al justo del bruto no es la pureza de su fantasía, sino reconocer el mal con que se sueña y descartarlo como guía de acción en la realidad. Un psicoanalista infantil que trató sin remilgos estas cuestiones, Bruno Bettelheim, lo planteó así: “El predominio de imágenes de violencia en las películas y en la televisión estimula la descarga fortuita de violencia, mientras que al tiempo incrementa el temor a la violencia sin hacer nada por promover la comprensión de su naturaleza. Necesitamos que se nos enseñe qué debemos hacer para contener, controlar y encauzar la energía que se descarga en violencia hacia fines más constructivos. Lo que brilla por su ausencia en nuestros sistemas de educación y en los medios de comunicación es la enseñanza y promoción de modos de comportamiento satisfactorios con respecto a la violencia”.

Es imposible enseñar nada válido acerca de la violencia si se empieza por considerarla un enigma de otro mundo, algo así como una posesión diabólica que sólo afecta a unos cuantos perversos. Y si la única recomendación que sabe hacerse frente a ella es la de renunciar a sus pompas y a sus obras como quien reniega del demonio, aborreciéndola por completo en pensamiento, palabra, imagen y gesto.

Lo cierto (no diré “tristemente cierto” porque las cosas ciertas no son tristes, lo triste es creer en falsedades) es que la cofradía humana está constituida también por la violencia y no sólo por la concordia. ¿Acaso el uso coactivo de la violencia no resguarda las colectividades del capricho destructivo de los individuos o de la ambición de los megalómanos? ¿Acaso no se ha empleado la violencia para derrocar a las tiranías, para obligar a que fuesen atendidas las reivindicaciones de los oprimidos o para impulsar transformaciones sociales? Digámoslo claramente: un grupo humano en el que todo atisbo de violencia hubiese sido erradicado sería perfectamente inerte si no fuese impensable. Recordemos el políticamente incorrecto comportamiento de Cristo con los mercaderes del templo...

Tampoco es pedagógicamente aceptable establecer que a la violencia “nunca se la debe responder con la violencia”. Al contrario, lo adecuado es informar de que la violencia siempre acaba por ser contrarrestada con otra violencia y que en eso reside precisamente su terrible peligro aniquilador. Porque todos los hombres podemos y sabemos ser violentos: si no queremos serlo es porque consideramos nuestros intereses vitales resguardados por instituciones que no sólo representan nuestra voluntad política de concordia, sino también nuestra voluntad violenta de defensa o venganza. Apelar a la violencia particular para conseguir nuestros fines es un pecado, pero un pecado de imprudencia porque despierta el espectro feroz de la violencia general que si unas pautas racionales no controlan, nada podrá saciar salvo el exterminio mutuo.

Y sin duda las instituciones democráticas no son pacíficas (es decir, incontaminadas por la violencia), sino pacificadoras: intentan garantizar coactivamente un marco dentro del cual las relaciones humanas puedan suspender sus tentaciones violentas sin excesivo riesgo de los individuos y permita que cada cual aprenda a utilizar armas de creación, persuasión o seducción, no destructivas. Por eso la desmoralización social que más fomenta la violencia proviene de ver que los violentos que actúan fuera de la ley -a veces, ay, diciendo representarla- quedan impunes o son recompensados con el éxito.

Vuelvo a la tierra, a mi tierra. En el país Vasco se han extendido una serie de patrañas peligrosas; sobre todo como pedagogía: la de que nuestra comunidad se divide sólo en pacifistas y terroristas, la de que toda violencia es igual venga de donde venga y a lo que venga, la de que quien está en prisión por haber asesinado es una víctima de su carcelero y no un culpable al que se intenta hacer desistir de su agresividad para que no hayan de ser los ofendidos quienes se tomen la justicia por su mano, la de que los jóvenes son “criminalizados” por quienes intentan evitar que cometan crímenes y no por los que les animan a cometerlos, etcétera.