Cartas Marruecas (NOTA: Aplicar margen estrecho cuando
lo lleven a word 1,27 cm) |
Desde
que Miguel de Cervantes compuso la inmortal novela en que critico con tanto
acierto algunas viciosas costumbres de nuestros abuelos, que sus nietos hemos
reemplazado con otras, se han multiplicado las criticas de las naciones mas
cultas de Europa en las plumas de autores mas o menos imparciales; pero las
que han tenido la aceptacion entre los hombres de mundo y de letras son las
que llevan el nombre de Cartas, que suponen escritas en este o aquel pais por
viajeros naturales de reinos no solo distantes, sino opuestos en religion,
clima y gobierno. El mayor suceso de esta especie de criticas debe atribuirse
al metodo epistolar, que hace su lectura mas comoda, su distribucion mas
facil y su estilo mas ameno, como tambien a lo extraño del caracter de los
supuestos autores: de cuyo conjunto resulta que, aunque en muchos casos no
digan cosas nuevas, las profieren siempre con cierta novedad que gusta.
Esta
ficcion no es tan natural en España, por ser menor el numero de los viajeros
a quienes atribuir semejante obra. Seria increible el titulo de Cartas
Persianas, Turcas o Chinescas, escritas de este lado de los Pirineos. Esta
consideracion me fue siempre sensible porque, en vista de las costumbres que
aun conservamos de nuestros antiguos, las que hemos contraido del trato de
los extranjeros, y las que ni bien estan admitidas ni desechadas, siempre me
parecio que podria trabajarse sobre este asunto con suceso, introduciendo
algun viajero venido de lejanas tierras, o de tierras muy diferentes de las
nuestras en costumbres y usos.
La
suerte quiso que, por muerte de un conocido mio, cayese en mis manos un
manuscrito cuyo titulo es: "Cartas escritas por un moro llamado Gazel
Ben Aly, a Ben-Beley, amigo suyo, sobre los usos y costumbres de los españoles
antiguos y modernos, con algunas respuestas de Ben-Beley, y otras cartas
relativas a éstas".
Acabo
su vida mi amigo antes que pudiese explicarme si eran efectivamente cartas
escritas por el autor que sonaba, como se podia inferir del estilo, o si era
pasatiempo del difunto, en cuya composicion hubiese gastado los ultimos años
de su vida. Ambos casos son posibles: el lector juzgara lo que piense mas
acertado, conociendo que si estas Cartas son utiles o inutiles, malas o
buenas, importa poco la calidad del verdadero autor.
Me
he animado a publicarlas por cuanto en ellas no se trata de religion ni de
gobierno; pues se observara facilmente que son pocas las veces que por muy
remota conexion se trata algo de estos dos asuntos.
No
hay en el original serie alguna de fechas, y me parecio trabajo que dilataria
mucho la publicacion de esta obra el de coordinarlas; por cuya razon no me he
detenido en hacerlo ni en decir el caracter de los que las escribieron. Esto
ultimo se inferira de su lectura. Algunas de ellas mantienen todo el estilo,
y aun el genio, digamoslo asi, de la lengua arabiga su original; pareceran
ridiculas sus frases a un europeo, sublimes y pindaricas contra el caracter
del estilo epistolar y comun; pero tambien pareceran inaguantables nuestras
locuciones a un africano. ¿Cual tiene razon? ¡No lo se! No me atrevo a
decirlo, ni creo que pueda hacerlo sino uno que ni sea africano ni europeo.
La naturaleza es la unica que pueda ser juez; pero su voz, ¿donde suena?
Tampoco lo se. Es demasiada la confusion de otras voces para que se oiga la
de la comun madre en muchos asuntos de los que se presentan en el trato
diario de los hombres.
Pero
se humillaria demasiado mi amor propio dandome al publico como mero editor de
estas cartas. Para desagravio de mi vanidad y presuncion, iba ya a imitar el
metodo comun de los que, hallandose en el mismo caso de publicar obras ajenas
a falta de suyas propias, las cargan de notas, comentarios, corolarios,
escolios, variantes y apendice; ya agraviando el texto, ya desfigurandolo, ya
truncando el sentido, ya abrumando al pacifico y muy humilde lector con
noticias impertinentes, o ya distrayendole con llamadas inoportunas, de modo
que, desfalcando al autor del merito genuino, tal cual lo tenga, y aumentando
el volumen de la obra, adquieren para si mismos, a costa de mucho trabajo, el
no esperado, pero si merecido nombre de fastidiosos. En este supuesto,
determine poner un competente numero de notas en los parajes en que veia, o
me parecia ver, equivocaciones en el moro viajante, extravagancias en su
amigo, o yerros tal vez de los copiantes, poniendolas con su estrella, numero
o letra, al pie de cada pagina, como es costumbre.
Acompañabame
otra razon que no tienen los mas editores. Si yo me pusiese a publicar con
dicho metodo las obras de algun autor difunto siete siglos ha, yo mismo me
reiria de la empresa, porque me pareceria trabajo absurdo el de indagar lo
que quiso decir un hombre entre cuya muerte y mi nacimiento habian pasado
seiscientos años; pero el amigo que me dejo el manuscrito de estas Cartas y
que, segun las mas juiciosas conjeturas, fue el verdadero autor de ellas, era
tan suyo, que eramos uno propio; y se yo su modo de pensar como el mio mismo,
sobre ser tan rigurosamente mi contemporaneo, que nacio en el mismo año, mes,
dia e instante que yo; de modo que por todas estas razones, y alguna otra que
callo, puedo llamar esta obra mia sin ofender a la verdad, cuyo nombre he
venerado siempre, aun cuando la he visto atada al carro de la mentira
triunfante (frase que nada significa y, por tanto, muy propia para un prologo
como este u otro cualquiera).
Aun
asi–diceme un amigo que tengo, sumamente severo y tetrico en materia de
critica –, no soy de parecer que tales notas se pongan. Podrian aumentar el
peso y tamaño del libro, y este es el mayor inconveniente que puede tener una
obra moderna. Los antiguos se pesaban por quintales, como el hierro, y las de
nuestros dias por quilates, como las piedras preciosas; se median aquellas
por palmos, como las lanzas, y estas por dedos, como los espadines: conque
asi sea la obra cual sea, pero sea corta.
Admire
su profundo juicio, y le obedeci, reduciendo estas hojas al menor numero
posible, no obstante la repugnancia que arriba dije; y empiezo observando lo
mismo respecto a esta introduccion preliminar, advertencia, prologo, proemio,
prefacio, o lo que sea, por no aumentar el numero de los que entran
confesando lo tedioso de estas especies de preparaciones y, no obstante su
confesion, prosiguen con el mismo vicio, ofendiendo gravemente al proximo con
el abuso de su paciencia.
Algo
mas me ha detenido otra consideracion que, a la verdad, es muy fuerte, y
tanto,
que
me hube de resolver a no publicar esta corta obra, a saber: que no ha de
gustar, ni puede gustar. Me fundo en lo siguiente:
Estas
cartas tratan del caracter nacional, cual lo es en el dia y cual lo ha sido.
Para manejar esta critica al gusto de algunos, seria preciso ajar la nacion,
llenar la de improperios y no hallar en ella cosa alguna de mediano merito.
Para complacer a otros, seria igualmente necesario alabar todo lo que nos
ofrece el examen de su genio, y ensalzar todo lo que en si es reprensible. Cualquiera
de estos dos sistemas que se siguiese en las Cartas Marruecas tendria gran
numero de apasionados; y a costa de mal conceptuarse con unos, el autor se
hubiera congraciado con otros. Pero en la imparcialidad que reina en ellas,
es indispensable contraer el odio de ambas parcialidades. Es verdad que este
justo medio es el que debe procurar seguir un hombre que quiera hacer algun
uso de su razon; pero es tambien el de hacerse sospechoso a los preocupados
de ambos extremos. Por ejemplo, un español de los que llaman rancios ira
perdiendo parte de su gravedad, y casi llegara a sonreirse cuando lea alguna
especie de satira contra el amor a la novedad; pero cuando llegue al parrafo
siguiente y vea que el autor de la carta alaba en la novedad alguna cosa util,
que no conocieron los antiguos, tirara el libro al brasero y exclamara:
¡Jesus, Maria y Josef, este hombre es traidor a su patria! Por la contraria,
cuando uno de estos que se avergüenzan de haber nacido de este lado de los
Pirineos vaya leyendo un panegirico de muchas cosas buenas que podemos haber
contraido de los extranjeros, dara sin duda mil besos a tan agradables
paginas; pero si tiene la paciencia de leer pocos renglones mas, y llega a
alguna reflexion sobre lo sensible que es la perdida de alguna parte
apreciable de nuestro antiguo caracter, arrojara el libro a la chimenea y
dira a su ayuda de camara: esto es absurdo, ridiculo, impertinente,
abominable y pitoyable.
En
consecuencia de esto, si yo, pobre editor de esta critica, me presento en cualquiera
casa de una de estas dos ordenes aunque me reciban con algun buen modo, no
podran quitarme que yo me diga, segun las circunstancias: en este instante
estan diciendo entre si: este hombre es un mal español; o bien: este hombre
es un barbaro. Pero mi amor propio me consolara (como suele a otros en muchos
casos), y me dire a mi mismo: yo no soy mas que un hombre de bien, que he
dado a luz un papel, que me ha parecido muy imparcial, sobre el asunto mas
delicado que hay en el mundo, cual es la critica de una nacion
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sábado, 10 de octubre de 2015
EJERCICIO EN CLASE PARA EL 17/01/2015 (Imprimir)
viernes, 9 de octubre de 2015
Herramientas y destrezas gramaticales (Material para el 17/10/2015)
Casos
de tildación (Puede leer también sirve el material del 17/09/2015)
La
tildación es parte muy importante dentro de la ortografía. Por medio de las
tildes discriminamos el significado de algunas palabras que se pueden prestar
para confusión al prescindir de este pequeño signo, incluso si no lo usamos
correctamente.
Según
dónde tengan el acento, las palabras y su terminación se clasifican en: agudas,
graves, esdrújulas y sobresdrújulas; estas palabras también dependen de su
terminación, al menos en el caso de las agudas y graves y, por último, también
debemos considerar si tienen solamente acento prosódico o tilde. Vale brindar
la atención que se merecen tres casos especiales: acentuación diacrítica,
enfática y dierética.
Recordemos
que dentro de la Real Academia de la Lengua, las abreviaturas, los nombres
propios y las mayúsculas también se tildan, por tanto, aquellas personas que
escriben en mayúsculas, aparte de incurrir en una pésima costumbre y error
ortográfico que es el abuso de las mayúsculas, no están exentas de consignar la
tilde.
Acento
prosódico
Es
la mayor fuerza de voz con la que se pronuncia determinada sílaba dentro de una
palabra, es decir, la que tiene mayor intensidad en su pronunciación.
In-fla-ción;
be-lle-za; ja-rra; me-sa
Como
vemos en estos tres ejemplos no necesariamente lleva tilde la sílaba que
contiene la mayor fuerza de voz.
Tilde
Es
la visualización o materialización de esta mayor fuerza en la pronunciación. La
tilde se representa por medio de una raya oblicua ( ´ ) sobre la vocal
correspondiente, de acuerdo con la reglamentación que se consignará a
continuación. Recuerde que acento y tilde no son lo mismo.
Palabras
agudas
Las
palabras agudas son aquellas que tienen la mayor fuerza de voz en la última
sílaba, estas palabras se tildan cuando terminan en “n” “s” o “vocal”.
Sin
tilde: amistad, sal, amor, pared,
cortar.
Con
tilde: subió, maní, Andrés, Jesús,
cantó, corazón.
Palabras
graves
Son
aquellas que llevan el acento y/o tilde en la penúltima sílaba, se tildan
cuando no terminan en “n” “s” o “vocal”.
Sin
tilde: acento, ejemplo, sentimiento,
examen.
Con
tilde: árbol, fútbol, azúcar, lápiz,
césped.
Excepción:
Hay palabras graves que se tildan a
pesar de terminar en vocal, esto se puede ver cuando tenemos un hiato “IA” y se
emplea la tildación para romperlo. María, cacofonía, antipatía.
Palabras
esdrújulas
Las
esdrújulas son las que llevan la mayor fuerza de voz en la antepenúltima sílaba
y todas llevan tilde sin excepción.
Esdrújula,
exámenes, espíritu, oxígeno, didáctico, válido.
Palabras
sobresdrújulas
Son
aquellas que llevan el acento en la sílaba anterior a la antepenúltima, del
mismo modo que las esdrújulas se tildan todas, sin excepción. Regularmente son
verbos que van con complementos directo, indirecto o son adverbios.
Véndemelo,
fácilmente, repíteselo, frívolamente, juégatela.
Tilde
diacrítica
Se
emplea para diferenciar palabras que se escriben exactamente de la misma manera
pero su carga semántica o significado es diferente.
Sin
tilde: el, tu, mi, se, que, papa.
Con
tilde: él, tú, mí, sé, qué, papá.
El
puente se está construyendo (empleamos el, como pronombre posesivo al igual que
tu, mi, entre otros).
Quien
está construyendo el puente es él (empleamos él como pronombre personal
reemplazando al nombre al igual que tú, mí, entre otros).
Quién
cocinó la papa (empleamos papa como sustantivo pero referido a un tubérculo).
Te
presento a mi papá (empleamos papá también como sustantivo pero referido al
padre de alguien).
Tilde
enfática
Se
aplica en pronombres y adverbios interrogativos y exclamativos. Palabras como:
quién, cuánto, cómo y qué, regularmente no deben llevar tilde, estas palabras se
tildan siempre y cuando se usen en una oración interrogativa o exclamativa.
Ejemplo:
Es
posible que la vecina me venda una vaca.
Siempre
como sopa en el almuerzo.
Quien
llegue último lava los platos.
Cuanto
más se engordaba más comía.
¿Quién
puede ir a comprar el almuerzo?
¿Cómo
es la finca de Juan?
¿Qué
es globalización?
¡Qué
bueno que llegaste!
¡Quién
como tú!
¡Cómo
te extrañamos!
¡Cuánto
te extrañamos!
Tilde
dierética
La
tilde dierética se emplea cuando existe una combinación de vocales, una abierta
y una cerrada, contiguas en una palabra pero en sílabas separadas sin formar
diptongo. Esto significa que se usa cuando hay cierta combinación de vocales,
las cuales no se hallan juntas en una misma palabra (no forman diptongo), sino
que ellas se separan en sílabas diferentes y contiguas (una al lado de la
otra).
Ejemplo:
Pa-úl
Las
vocales “a” y “u” no se encuentran en la misma sílaba (no forman diptongo), se
hallan separadas en sílabas distintas (hiato). La tilde que lleva la “u” es el
acento dierético. Más ejemplos que podemos encontrar son las palabras: baúl,
Saúl, Raúl y bahía, en los dos casos la fuerza de voz y tilde se carga en la
vocal cerrada.
Material de apoyo para mejorar la lectura (imprimir e incluir en su capeta 13/10/2015)
Estrategias
para una mejor lectura
A lo
largo del tiempo, desde la invención del texto escrito, se han buscado diversos
métodos y técnicas para mejorar la comprensión en la lectura. Desde los
egipcios, pasando por los romanos y hasta llegar a nuestra época, se ha llegado
a la conclusión de que la lectura comprensiva se puede realizar mediante
diferentes estrategias; consignamos aquí las que consideramos que tienen mayor
relevancia:
Cuatro
pasos básicos:
a)
Comprensión
En
este paso tenemos que y necesitamos dar significado a los símbolos escritos por
medio de nuestras experiencias previas, esto se hace a través de la
decodificación del texto, vinculada con nuestro conocimiento sobre las palabras
y temáticas expresadas en el escrito.
b)
Interpretación
Consiste
en dar sentido a las ideas que expresa el escritor, por medio de: argumentos,
ejemplificaciones, cuadros, entre otros; y elaborar relaciones con
significación cognitiva para establecer contraposiciones comparativas entre los
diversos textos y nuestra opinión crítica.
c)
Reacción
En
este paso el lector considera lo que expresa el autor y toma una postura con
relación a esas ideas (a favor o en contra), manifestando por medio de juicios
críticos, su concordancia o discrepancia en relación a lo expuesto.
d) Integración
La parte final del proceso es cuando damos el valor que se
merece a lo que consigna el autor en su obra, terminamos de vincular lo leído
dentro de nuestro acervo como personas integrales que somos y adoptamos parte
de lo expresado, renombrando los conceptos por medio de la selección,
discriminando los contenidos que formarán parte de nuestra vida intelectual.
Diez pasos complementarios:
1. Observación
Necesariamente debemos observar un texto antes de proceder a
la lectura, puesto que mientras más pistas o datos recolectemos para la
vinculación de nuestros conocimientos previos, la lectura será más productiva.
2. Prelectura
En el capítulo anterior ya tratamos el tema de la prelectura
que consistía en varios pasos, pero la volvemos a destacar, puesto que, es de
mucha importancia tener un acercamiento previo al texto, de eso se trata este
paso.
3. Manejo del diccionario
El trabajo de prelectura debe estar acompañado por un
diccionario para solventar todas las dudas que surjan acerca de algunas
palabras de uso técnico, o simplemente por desconocimiento del lector. Cabe
recalcar que hasta el más experimentado de los lectores trabaja con un
diccionario como compañero.
4. Búsqueda de argumentos y apoyos
Es evidente que por medio de la segmentación de las ideas
podemos llegar a una comprensión completa del texto. Por tanto, la
identificación de las ideas principales y secundarias de cada párrafo o
fragmento del texto, es uno de los recursos necesarios a la hora de comprender
una lectura.
5. Análisis
Consiste en descomponer o fragmentar el texto en partes, por
medio de un criterio analítico, para encontrar las razones y el porqué de cada
idea dentro del escrito.
6. Síntesis
Una vez realizado el análisis pasamos a la síntesis que puede
ser abierta o cerrada, lo realmente importante es que hay que hacerlo con
nuestras propias palabras. Consiste en buscar las partes más relevantes de lo
analizado y reducir el texto por medio de esta herramienta para una recapitulación
comprensiva y efectiva.
7. Cuestionar
Este paso consiste en la búsqueda de preguntas sobre las
temáticas o tópicos que no quedan claros, que no se han tratado en el texto y
debían tratarse, de nuestros aportes para el tema y de alcanzar la criticidad
en todo momento de nuestras vidas como lectores y seres humanos.
8. Investigar
La investigación es propicia para ampliar nuestra visión
sobre los temas que estamos leyendo, aporta nuevas perspectivas y nos ayuda a
sacar criterios personales en base a las preguntas que nos planteamos en el
paso anterior.
9. Responder
Por medio de la investigación realizada podemos responder a
las interrogantes que teníamos sobre el tema. En este paso completamos
cognitivamente los vacíos que nos habían quedado de la información antes
recibida.
10. Organización
Dentro de la organización se pueden emplear gráficos para
esquematizar los contenidos trabajados, de una manera ordenada o jerarquizada con
criterios de importancia o especificidad. Esto es de gran utilidad al momento
de realizar una exposición argumentada, crítica, analítica, entre otras, a
nivel de aula o de institución.
miércoles, 7 de octubre de 2015
Comprensión y significados de palabras:
EXPOSICIÓN 14/10/2015
Por el contexto (composición semántica):
Por familias de palabras:
Mismo lexema (palabras primitivas y derivadas)
Formación (sufijos y prefijos)
Por relación de palabras:
Sinonimia:
o Conceptual
o Referencial
o Contextual
o De connotación
Antonimia:
o Negación
o Excluyentes
o Recíprocos
o Inversos
Analogías:
o Con opuestos
o Funcionales
o Género/especie
o Continente y contenido
o Causa/efecto
o Que involucran acciones correctivas
Homónimas
o Homógrafas
o Homófonas
Monosémicas
Polisémicas
Hiperónimos e hipónimos
Heterónimas
Parónimas
Por el contexto (composición semántica):
Por familias de palabras:
Mismo lexema (palabras primitivas y derivadas)
Formación (sufijos y prefijos)
Por relación de palabras:
Sinonimia:
o Conceptual
o Referencial
o Contextual
o De connotación
Antonimia:
o Negación
o Excluyentes
o Recíprocos
o Inversos
Analogías:
o Con opuestos
o Funcionales
o Género/especie
o Continente y contenido
o Causa/efecto
o Que involucran acciones correctivas
Homónimas
o Homógrafas
o Homófonas
Monosémicas
Polisémicas
Hiperónimos e hipónimos
Heterónimas
Parónimas
Introducción a la Comunicación Académica
NO SE OLVIDEN DE PRESENTAR EL PROYECTO DE AULA EN GRUPO/PRESUPUESTO OJO
Índice de contenidos
UC1 Importancia del conocimiento de la comunicación y el lenguaje
Concepto de comunicación ___________________________________ 8
Concepto de comunicación científica ___________________________ 11
Proceso de comunicación oral y escrita _________________________ 18
Elementos de la comunicación oral y escrita _____________________ 23
Diferencia entre comunicación y expresión ______________________ 28
Herramientas y destrezas gramaticales __________________________ 33
Prácticas de escritura _______________________________________ 42
UC2 Lingüística del texto
Relación de la comunicación con el lenguaje y la lengua ___________ 47
Definir el texto y sus características: sencillez, claridad, cohesión, concisión, adecuación, concordancia, estilo, verificabilidad, universalidad y objetividad _______________________________________________ 50
Tipologías textuales ________________________________________ 56
Identificar la función predominante en un texto __________________ 66
Funciones del lenguaje: referencial, apelativa, fática, metalingüística, emotiva, expresiva _
Niveles de significación del texto: Intención comunicativa (contexto) _ 79
Herramientas y destrezas gramaticales _________________________ 96
Prácticas de escritura _______________________________________ 105
UC3 Lectura comprensiva
Nociones básicas de lectura : Prelectura, lectura y poslectura _______ 114
Niveles de lectura: literal, inferencial, analógico y crítico valorativo __ 125
Aplicación estratégica de los niveles de lectura __________________ 132
Comprensión y significado de las palabras: por el contexto, por familias de palabras o por sinonimia y antonimia __________________________ 136
Herramientas y destrezas gramaticales _________________________ 145
Prácticas de escritura _______________________________________ 153
UC4 El texto científico
El texto científico __________________________________________ 160
Características de un texto científico ___________________________ 167
Estructura de un texto científico ______________________________ 174
Estrategias de escritura creativa_ ______________________________ 181
Ensayos: Tipos de párrafos, estructura y producción _______________ 191
Método APA ____________________________________________ 199
Herramientas y destrezas gramaticales ________________________ 210
Prácticas de escritura ______________________________________ 21
martes, 6 de octubre de 2015
NIVELES DE LECTURA (Material para el 8/10/2015)
Literal
Este
nivel de lectura tiene como finalidad extraer las ideas expresadas por el autor
del texto, dentro de la comprensión referencial del escrito y buscando de
manera explícita la información, podemos acceder a un mundo de conocimiento
unívoco. Dentro de este nivel no podemos suponer, inferir ni valorar nada del
contenido, solamente adquirir información.
Inferencial
El
nivel inferencial tiene como objetivo la elaboración de conclusiones en base a
la información que nos proporciona. Podemos relacionar el texto con
experiencias previas para sacar nuevas ideas.
Este
nivel era muy poco practicado en la educación inicial y secundaria, puesto que,
dentro de la vida académica de nuestro país, la mayor parte de conocimientos
estaban dados de una manera unívoca, sin dejar mucho espacio para la reflexión
y menos aún para el criterio personal. Gracias a los avances de la pedagogía,
cada vez son más los centros educativos que comienzan a reconocer y afianzar la importancia
que tiene la lectura en nuestro medio.
Requiere
además, un grado mayor de abstracción por parte del lector. Favorece la
integración cognitiva formando un todo y alcanza a relacionar todos los campos
del saber. Por medio de las inferencias realizadas, se puede dilucidar con
mayor precisión lo que nos quiere manifestar el autor de un texto.
Analógico
La
lectura analógica implica una comparación entre varios textos para poder, en
base a las relaciones existentes de concordancias y discrepancias, sacar nuevas
ideas, nuevas informaciones, nuevas hipótesis y tomar conciencia sobre lo que
expresan varios autores sobre un mismo tema.
En
este nivel necesitamos dudar, no conformarnos con lo que nos dice un solo
autor, no creer que los conocimientos sean estáticos y que no puedan
evolucionar. Si bien es cierto, la mayor parte de información publicada tiene
sus fundamentos en las investigaciones realizadas, lo maravilloso de las
ciencias está en poder plantear, de una manera dinámica, hipótesis para refutar
informaciones y contribuir con nuevas investigaciones.
Sólo
quienes dudan, mantienen la mente abierta y son curiosos de su mundo
conseguirán grandes hazañas en el campo personal, de la investigación y el
conocimiento; al convertirse estos en grandes seres humanos y pensadores serán
dignos de admiración.
Crítico
valorativo
El
nivel crítico valorativo es de una complejidad muy grande, requiere un gran
compromiso para vincular todos los niveles anteriores y, sumarle la crítica y
valoración. El lector debe someter la información a una minuciosa evaluación
crítica, tratar de sacar juicios de valor a partir de su conocimiento previo y
comparar varias fuentes, varios autores y estudios que se hayan realizado a lo
largo de la historia, seleccionando los más relevantes para concluir con la
realización de un texto nuevo.
Es una
etapa de gran productividad para la formación de un profesional que no se queda
con las ganas de saber, que no se conforma con lo que el resto le dice, que no
se satisface con la mediocridad y está dispuesto, abierto para innovar, para
ser parte de una revolución del pensamiento y reformar los saberes de acuerdo
con su especialidad.
La violencia y las patrañas (Material de lectura 7/10/2015)
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La violencia y las patrañas
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El
otro día me llamaron de un programa radiofónico para preguntarme por un tema
de moda: la violencia juvenil. “¿Por qué son violentos los jóvenes
actuales?”, inquirió el conductor de la emisión, que pareció desconcertarse
con mi respuesta: “¿Y por qué no iban a serlo? ¿No lo fueron también sus
padres, sus abuelos y sus tatarabuelos?”. Naturalmente ni antes ni ahora
todos los jóvenes son violentos, pero en cualquier época lo han sido en
suficiente número como para preocupar a la sociedad en la que vivían. Después
de todo, para ser amenazadoramente violento hay en primer lugar que poder
permitirse físicamente serlo y los jóvenes están en mejores condiciones a ese
respecto que los veteranos del Inserso.
Por eso la mayoría de las comunidades,
primitivas o modernas, han desconfiado de la musculosa intransigencia juvenil
y han procurado disciplinarla canalizándola hacia empleos socialmente
rentables como la caza, la guerra, el deporte o el consumo de vehículos
ultrarrápidos de motor. Lo escandaloso no es realmente la violencia juvenil,
posibilidad que en el fondo siempre se da por descontada y con la que muchos
adultos cuentan para llevar a cabo proyectos a menudo poco edificantes, sino
su ejercicio incontrolado o adverso a intereses aceptados como mayoritarios. Es
entonces cuando se recurre al lamento y se buscan responsables sociales,
entre los que nunca se olvida mencionar a la televisión y a los educadores.
Veamos hasta qué punto con razón.
En
un reciente congreso sobre esta cuestión celebrado en Valencia, en el que
participaron biólogos, sociólogos, políticos y tutti quanti, un experto
americano se descolgó con la noticia de que si los adolescentes redujesen
drásticamente su dosis cotidiana de televisión habría anualmente en USA
cuarenta mil asesinatos y setenta mil violaciones menos (o al revés, da
igual, después de todo se trata de una simple fantasía del buen hombre).
Naturalmente, éste es el tipo de majadería seudocientífica que se convierte
en un titular de prensa muy goloso y que luego es repetido por gente crédula
precedido de la cantinela habitual: “Está demostrado que...”. La reverencia
por la televisión es tan grande que no hay efecto mágico- que no estemos
dispuestos a reconocerle.
Lo
mismo podríamos decir que la violencia televisiva tiene efectos catárticos y
disuasorios sobre muchos, de modo que verla cinco horas al día desde la más
tierna infancia ahorra por ejemplo veintisiete mil crímenes y treinta mil
estupros anuales. No es extraño que en el clima amedrentado que fomentan
estas declaraciones, crezcan proyectos de censura audiovisual como el
esbozado por el Gobierno en una especie de borrador de ley que se filtró en
los medios de comunicación hace poco.
No
voy a decir que la sobredosis de truculencia agresiva en la televisión sea
inocua, ni siquiera la proliferación de simple estupidez en los programas de
mayor audiencia. Tanto ahínco en la memez y la bajeza no constituye un buen
síntoma. Pero ni los del GIA argelino, ni los talibanes, ni los jarraitxus,
ni los neonazis, ni los que trafican con niños y luego los asesinan,
necesitan muchas horas de televisión para aprender su barbarie. Las fantasías
violentas pueblan nuestros juegos y nuestros sueños desde la infancia: lo
grave es no saber cómo distinguirlas de la realidad y desconocer las razones
civilizadas por las que debemos evitar ponerlas en práctica.
Combatir
la imaginación agresiva no resuelve el problema, porque ya sabemos, al menos
desde Platón, que lo que distingue al justo del bruto no es la pureza de su
fantasía, sino reconocer el mal con que se sueña y descartarlo como guía de
acción en la realidad. Un psicoanalista infantil que trató sin remilgos estas
cuestiones, Bruno Bettelheim, lo planteó así: “El predominio de imágenes de
violencia en las películas y en la televisión estimula la descarga fortuita
de violencia, mientras que al tiempo incrementa el temor a la violencia sin
hacer nada por promover la comprensión de su naturaleza. Necesitamos que se
nos enseñe qué debemos hacer para contener, controlar y encauzar la energía
que se descarga en violencia hacia fines más constructivos. Lo que brilla por
su ausencia en nuestros sistemas de educación y en los medios de comunicación
es la enseñanza y promoción de modos de comportamiento satisfactorios con
respecto a la violencia”.
Es
imposible enseñar nada válido acerca de la violencia si se empieza por
considerarla un enigma de otro mundo, algo así como una posesión diabólica
que sólo afecta a unos cuantos perversos. Y si la única recomendación que
sabe hacerse frente a ella es la de renunciar a sus pompas y a sus obras como
quien reniega del demonio, aborreciéndola por completo en pensamiento,
palabra, imagen y gesto.
Lo
cierto (no diré “tristemente cierto” porque las cosas ciertas no son tristes,
lo triste es creer en falsedades) es que la cofradía humana está constituida
también por la violencia y no sólo por la concordia. ¿Acaso el uso coactivo
de la violencia no resguarda las colectividades del capricho destructivo de
los individuos o de la ambición de los megalómanos? ¿Acaso no se ha empleado
la violencia para derrocar a las tiranías, para obligar a que fuesen
atendidas las reivindicaciones de los oprimidos o para impulsar
transformaciones sociales? Digámoslo claramente: un grupo humano en el que
todo atisbo de violencia hubiese sido erradicado sería perfectamente inerte
si no fuese impensable. Recordemos el políticamente incorrecto comportamiento
de Cristo con los mercaderes del templo...
Tampoco
es pedagógicamente aceptable establecer que a la violencia “nunca se la debe
responder con la violencia”. Al contrario, lo adecuado es informar de que la
violencia siempre acaba por ser contrarrestada con otra violencia y que en
eso reside precisamente su terrible peligro aniquilador. Porque todos los
hombres podemos y sabemos ser violentos: si no queremos serlo es porque
consideramos nuestros intereses vitales resguardados por instituciones que no
sólo representan nuestra voluntad política de concordia, sino también nuestra
voluntad violenta de defensa o venganza. Apelar a la violencia particular
para conseguir nuestros fines es un pecado, pero un pecado de imprudencia
porque despierta el espectro feroz de la violencia general que si unas pautas
racionales no controlan, nada podrá saciar salvo el exterminio mutuo.
Y
sin duda las instituciones democráticas no son pacíficas (es decir,
incontaminadas por la violencia), sino pacificadoras: intentan garantizar
coactivamente un marco dentro del cual las relaciones humanas puedan
suspender sus tentaciones violentas sin excesivo riesgo de los individuos y
permita que cada cual aprenda a utilizar armas de creación, persuasión o
seducción, no destructivas. Por eso la desmoralización social que más fomenta
la violencia proviene de ver que los violentos que actúan fuera de la ley -a
veces, ay, diciendo representarla- quedan impunes o son recompensados con el
éxito.
Vuelvo
a la tierra, a mi tierra. En el país Vasco se han extendido una serie de
patrañas peligrosas; sobre todo como pedagogía: la de que nuestra comunidad
se divide sólo en pacifistas y terroristas, la de que toda violencia es igual
venga de donde venga y a lo que venga, la de que quien está en prisión por
haber asesinado es una víctima de su carcelero y no un culpable al que se
intenta hacer desistir de su agresividad para que no hayan de ser los
ofendidos quienes se tomen la justicia por su mano, la de que los jóvenes son
“criminalizados” por quienes intentan evitar que cometan crímenes y no por
los que les animan a cometerlos, etcétera.
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