domingo, 4 de octubre de 2015

La aventura de leer (PARA EL 7/10/2015)

La aventura de leer
Una invitación a la lectura –tal como pretenden estas páginas- puede ser muy completa o reducida en la información de textos y autores que proporcione. Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa.

La lectura, en primera fase, es una técnica que tiene su etapa de aprendizaje; una vez consolidado el proceso de apropiación de las técnicas lectoras, llega el momento de afianzar el hábito de la lectura. Este hábito tiene una estación ideal para su primer
cultivo: los años infantiles y juveniles. La escuela y la familia son los medios naturales en que se desarrollaron las iniciales y más excitantes experiencias de los adictos a la lectura ¡Cuántos creadores literarios han evocado con nostalgia la intensidad e influencia posterior de sus lecturas infantiles y de los años adolescentes!

El adulto que carece de los hábitos lectores adquiridos en los años de la infancia siempre está en condiciones de iniciar la magnífica aventura del lector. Ningún lector, ni los más aventajados en práctica y en cultivo de su sensibilidad, terminan nunca su aprendizaje. “La letra con letra entra” repetía el poeta Pedro Salinas, y bien está que volvamos a recordarlo aquí como estímulo para el desentrenado y tambaleen como consuelo para el experto.

Si pensamos en algunas actividades auxiliares de la lectura y que puedan potenciar el mejor rendimiento de esta, tendríamos que señalar bastantes. Sin embargo, nos vamos a referir a los consejos prácticos que suelen encontrarse en libros y manuales dedicados a la metodología y técnicas del trabajo intelectual: los lugares y horas recomendables para la lectura, el tiempo que se debe dedicar a ella, las anotaciones que debe tomar el lector…

El buen sentido de la persona que ha decidido comprometerse con la lectura de un libro ha probado ya la perspicacia del lector a la hora de solventar estas advertencias menudas.

La lectura no es una actividad lineal que se inicia, de modo planificado, a partir de los autores antiguos y concluye con los más recientes. Los planes y estrategias para leer responden a las exigencias de cada lector. Las historias de la literatura y los estudios especializados tienen que adoptar unas pautas de sistematización en buena medida artificiosas. Al lector curioso lo que le interesa es el inmenso caudal de lo legible y, para él, lo legible se le ofrece como una admirable presencia simultánea: la tertulia intemporal de todos los creadores literarios. En esa gran mesa redonda es lícita la indagación desde cualquier punto de referencia o interés. Para saber elegir qué leer solamente es necesaria una información amplia y digna de confianza.

La información bibliográfica es una necesidad que se plantea tanto al lector experimentado como al escasamente advertido. Los procedimientos para resolver este problema son varios y distintos.

Dificultades de otro carácter surgen a la hora de disponer de los medios adecuados para la consulta o formación de una biblioteca.

El verdadero lector es amante de los libros y, como tal, procura tenerlos al alcance de su mano en sus espacios habituales de vida. Las bibliotecas particulares son algo más que un mero índice de la posición social o una inversión económica rentable a largo plazo. La biblioteca particular es el estímulo más próximo que existe para la lectura. Y ante dificultades para la formación de una biblioteca particular –algo que requiere tiempo y medios económicos- existe el recurso de las bibliotecas públicas -estatales, municipales, de agrupaciones y sociedades-, cuya mejor razón de vida estriba en el uso intenso que el público hace de ellas.

Leer, ¿para qué? Para aprender, para ocupar el tiempo del ocio, para estar al día; no son respuestas satisfactorias. Sí lo es esta: leer para mejorarse en humanidad. Y este objetivo se consigue con una atención cuidada e inteligente al texto, cuyos reflejos variados incitan al lector a tomar postura, a desenmarañar, desde la lengua literaria, los planos simbólicos de la existencia y, en definitiva, de su propia vida.

Antes de iniciar la travesía de la lectura hay un contacto sensitivo con el libro: su textura, el atractivo de la portada, incluso el olor del papel, son factores que no por obvios carecen de importancia, como lo demuestra la valoración de los modernos métodos pedagógicos hacen de todas estas cuestiones. Desde los estantes de las librerías y las bibliotecas, los libros nos ofrecen esa múltiple incitación a sumergirnos en su contenido.

NOCIONES BÁSICAS DE LECTURA (para 7/10/2015)



Prelectura

La prelectura nos brinda una familiarización textual en relación a nuestros conocimientos previos; una visión general de un texto, nos pone al corriente de los elementos que lo componen y nos facilita la relación existente entre cada parte del escrito con su totalidad y con nuestro cúmulo de conocimientos.

¿En qué consiste?
Debemos tomar en cuenta que, al iniciar un texto, necesitamos saber de qué está compuesto. Para el conocimiento general de un escrito, necesitamos revisar todo lo que nos dé indicios y nos ayude a revelar las pistas, que nos darán una visión general de lo que vamos a leer.
Hacemos una primera ojeada al texto destacando: título, viñetas, gráficos, cuadros, mapas, anexos, resumen, prólogo, epílogo, paratextos, entre otros. De esta manera, nuestra mente va ligando toda la información existente con la nueva y se van creando vínculos cognitivos que nos facilitarán el proceso de adquisición del conocimiento nuevo.

¿Cómo se realiza?
Necesariamente debemos ir con paciencia y paso a paso. Leer no es algo complicado pero requiere trabajo. Comenzamos con los títulos, subtítulos, tapa o portada, contraportada y analizamos el índice para ver el encadenamiento de los temas y para tratar de recordar todo lo que tenga relación con nuestros conocimientos previos, tratamos de crear conexiones en nuestra mente que se puedan relacionar con estos contenidos nuevos. Revisamos los gráficos, paratextos, tipos de ejercicios (en caso de ser un texto de trabajo) y cuadros para relacionar aún más y seguir construyendo las bases sobre las cuales se van a asentar los nuevos tópicos.
Como paso siguiente vamos a darle una segunda ojeada al escrito para trabajar con las palabras que no comprendemos realizando un glosario. Necesitamos dividir el texto en párrafos, oraciones y argumentos, para poner énfasis en cada fragmento y, de esta manera, no se nos escapará ninguna idea. Para ejemplificar tomaremos el primer párrafo del texto anteriormente consignado.

/Una invitación a la lectura –tal como pretenden estas páginas- puede ser muy completa o reducida en la información de textos y autores que proporcione. /Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa. /

¿Qué nos brinda?
La prelectura nos brinda una perspectiva general, una visión global para poder contextualizar los contenidos y vincularlos con nuestros conocimientos previos; además, la comprensión de todas las palabras y la segmentación de las ideas serán de gran utilidad para el trabajo posterior.

Lectura

La lectura requiere de una labor un poco más profunda. Se necesita saber primero cuál es el tipo de texto que se está trabajando, también hay que identificar la función que cumple, el nivel de lenguaje que emplea, la adecuación que le dé el autor y la intención comunicativa que tenga éste, al texto que estamos trabajando.
Para el trabajo a realizar, dentro de esta etapa, se sugieren algunas técnicas para una lectura académica adecuada:


Técnicas de lectura académica

Es muy importante saber cómo reconocemos una idea principal y cómo la diferenciamos de una secundaria; la idea principal o argumento es lo que le da vida al párrafo, sin ésta, el texto no funciona. Podemos ir segmentando primero las ideas para luego irlas quitando, una por una, hasta que el escrito pierda sentido, en ese momento ya encontramos el argumento de ese párrafo.
________________________________________________________________ __________________________________________________. Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa.
Como podemos ver en este ejemplo, el texto carece de sentido si retiramos la primera idea, entonces esa será la principal.
Una de las técnicas más importantes, una vez segmentado el texto, es la herramienta del subrayado. En una primera lectura con cada párrafo ya fragmentado en ideas, buscamos cuál es el argumento o idea principal y cuáles son las secundarias o de apoyo: La idea principal va con doble subrayado y las secundarias con subrayado simple. Ejemplo:
Una invitación a la lectura –tal como pretenden estas páginas- puede ser muy completa o reducida en la información de textos y autores que proporcione. Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa.
En el siguiente paso debemos realizar sumillas. Las sumillas son pequeñas anotaciones que se realizan en los márgenes del texto. Puede ser un resumen corto o un extracto del contenido, pero lo realmente importante de esta herramienta, es hacer un breve escrito con nuestras propias palabras, que podamos comprender fácilmente.
Cuadro de texto: Invitación a lectura puede ser completa o reducida, 
acertada o divagatoria, no sustituye a la decisión de leer de cada uno.
Añadir leyenda
Una invitación a la lectura –tal como pretenden estas páginas- puede ser muy completa o reducida en la información de textos y autores que proporcione. Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa.

Modalidades de la lectura:
Como sabemos, la intensión comunicativa cambia de acuerdo a la adecuación, no existe un solo tipo de texto, por tanto, también hay varios tipos de lectura. Hay que saber diferenciar muy bien qué es lo que queremos hacer con un escrito: lo necesitamos para informarnos; para investigar sobre un tema, tomando en cuenta diferentes posturas o puntos de vista; leer por placer leer para un goce estético, para crecer en humanidad, entre otras.

Informativa
Esta modalidad de lectura se emplea para adquirir conocimientos en algún área específica del saber. Basta con conocer el significado de las palabras para la comprensión del texto, no hay que inferir, suponer, ni criticar el contenido de estos escritos, puesto que son saberes unívocos, concretos, verificables y aceptados universalmente. Dentro de esta categorización se encuentran: la noticia, el tratado científico, los datos estadísticos, entre otros.

Interpretativa: denotativa y connotativa
En este tipo de lectura se necesita ya un poco más de trabajo, requiere que comprendamos lo que el autor nos quiere decir, tanto explícita como implícitamente. Por denotación entendemos aquello que el texto nos dice y comprendemos sin rebuscar en su interior; mientras que, la connotación hace referencia a aquellas ideas que se encuentran escondidas en el escrito, ya sea por medio de una sugerencia, un refrán o cualquier pista que nos pueda dar el escritor para captar ese mensaje disimulado u oculto. Hay que interpretar qué es lo que nos quiere decir el autor con ese texto específico. Dentro de esta categorización se encuentran: los referidos a las humanidades y los que tienen finalidad estética.

Crítica
La lectura crítica es más compleja, requiere que pongamos de nuestra parte y utilicemos los cinco sentidos, los aportes de varios textos y, sobre todo, de nuestras experiencias previas. Para esta herramienta es necesario que aprendamos a fusionar los tipos de lectura anterior (Informativa y referencial), nuestras vivencias, opiniones y, además, es preciso que sepamos diferenciar lo esencial de lo accesorio (qué sirve y qué no) por medio de una valoración y comparación de la información que se nos brinda. Es muy útil al momento de elaborar ensayos o textos académicos, ya que nos ofrece diferentes perspectivas sobre un mismo tema y nos ayuda a sacar nuestras propias conclusiones.

Poslectura

Dentro de esta útil herramienta tenemos algunos pasos; una vez realizadas las sumillas ya tenemos comprendido el orden, jerarquización y relación de las ideas; ahora necesitamos elaborar un organizador gráfico para reducir el espacio de la información y tenerla siempre al alcance, de una manera sistematizada. Uno de los organizadores gráficos que más se presta para este tipo de representación es el esquema, otro método que también se puede emplear es la elaboración de fichas nemotécnicas incluyendo la bio-bibliografía del autor.

Esquema de lectura
El esquema de lectura se elabora en base a las ideas principales o argumentos, las ideas secundarias y, en caso de existir, sub ideas de apoyo.
Se empieza con los datos informativos del texto que estamos trabajando como: título, autor, año, editorial, lugar, entre otros. Como siguiente paso se requiere poner en orden jerárquico, con siglas de referencia (I.P.= Idea Principal, I.S.= Idea Secundaria, S.I.= Sub Idea) por medio de viñetas o guiones, coloque de arriba abajo y de derecha a izquierda, una a una las ideas del texto.

Romero, Leonardo.
La Aventura de Leer.
Salvat.
Barcelona, España.
1985.
Párrafo .
- I.P. Una invitación a la lectura –tal como pretenden estas páginas- puede ser muy completa o reducida en la información de textos y autores que proporcione.
- I.S. Puede ser muy acertada en sugerencias o muy divagatoria en sus apreciaciones, pero nunca podrá sustituir a la decisión libre y personal por la que cualquier lector toma un libro entre sus manos para sumergirse entre los hechizos de la letra impresa.
Del mismo modo procedemos a realizar el resto de párrafos hasta terminar el escrito, jerarquizando y poniendo al mismo nivel todas las ideas según la importancia o relevancia que tengan en el texto.
Investigación e intertextualización

Una vez terminado el esquema ya tenemos una idea completamente clara del texto. Es ahora el momento propicio para empezar la investigación, leyendo sobre el mismo tema en otras fuentes, con otros autores y buscando dentro de nuestro compendio cognitivo, para llegar hasta el pensamiento crítico y elaborar preguntas sobre ¿Qué le faltó decir al autor y qué puedo yo aportar, en qué pienso que se equivoca, qué dijo muy bien, sobre qué podría investigar para realizar un aporte a la sociedad? De esta manera nos preparamos para el paso posterior que es la escritura.

TALLER DE ESCRITURA 7/10/2015

Traer textos científicos de su agrado (media página) para realizar el taller de escritura

sábado, 3 de octubre de 2015

Identificar la función predominante en un texto (para el 5/10/2015)

Identificar la función predominante en un texto

Todo lo contrario
- Veamos –dijo el profesor-. ¿Alguno de ustedes sabe qué es lo contrario de IN?
- OUT- respondió prestamente un alumno.
- No es obligatorio pensar en inglés. En español lo contrario de IN (como prefijo privativo, claro) suele ser esa misma palabra, pero sin esa sílaba.
- Sí, ya sé: insensato y sensato, indócil y dócil, ¿no?
- Parcialmente correcto. No olvide, muchacho, que lo contrario de invierno no es el vierno sino el verano.
- No se burle, profesor.
- Vamos a ver. ¿Sería capaz de formar una frase, más o menos coherente, con palabras que, si son despojadas del prefijo IN, no confirman la ortodoxia gramatical?
- Probaré, profesor: ‹‹Aquel dividuo memorizó sus cógnitas, se sintió dulgente pero dómito, hizo ventario de las famias con que tanto lo habían cordiado, y aunque se resignó a mantenerse cólume, así y todo en las noches padecía de somnio, ya que le preocupaban la flación y su cremento››.
- Sulso pero pecable -admitió sin euforia el profesor.  

La tolerancia
Ser tolerante no significa solo respetar las ideas, creencias o prácticas del otro. No es “permitir” que otros se expresen de modo distinto según su ideología, cultura o concepción de la vida. Significa respetar y defender el derecho a la libre expresión de las opiniones y modos de vida, respetuosos de los valores humanos de todos, aunque no sean compartidos por nosotros.
Más aún, implica la aceptación y acogida del “otro diferente”, con sus creencias, cultura o prácticas. No es, por tanto, ser indiferente a las ideas o modos de vida de otros. Tolerar es una acción que primariamente está dirigida a la persona. Y sólo en segundo lugar, a las ideas, creencias y modos de vida.
Tolerar no es hacer a alguien una concesión gratuita. Por el contrario, cuando toleramos no hacemos más que manifestar nuestro reconocimiento de la dignidad del otro, de su radical alteridad y diversidad, que le viene dada no por concesión nuestra, sino por su condición de persona. E implica reconocer que cada hombre es en sí mismo “diverso” en la forma propia de realizar una existencia humana concreta en una cultura también concreta


Las palabras
… Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se asechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados, brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que quiero ponerlas todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces, las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las libero… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera cambia porque una palabra cambió de sitio, o porque se sentó como una reina dentro de la frase que no la esperaba, y la obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando, de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria en patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientes… viven en el féretro escondido y con la flor apenas comenzada… Qué buen idioma es el mío (…)


¿Qué tipo de texto es?
¿Qué funciones cree que tiene?
¿Cuál es la función que predomina?

viernes, 2 de octubre de 2015

TALLER DE ESCRITURA (MATERIAL PARA EL 7/10/2015)

Para empezar a escribir un texto debemos planificar:

1. Pensar qué le gustaría escribir.
2. Decidir a quiénes va dirigido el texto.
3. Según el tema elegido debe preguntarse ¿Cuál es su objetivo?
4. Buscar información sobre el tema que va a tratar.
5. Seleccionar la información que es verificable, consta de una investigación profunda y tiene referencias bibliográficas.
6.- Tomando en cuenta el tema anteriormente escogido, decida qué clase de texto va a escribir y qué lenguaje utilizar.

Luego de haber precisado los pasos para la planificación, ahora debe ponerse a redactar:

1. Escriba una lluvia de ideas sobre los conocimientos ya adquiridos.
2. Ordene jerárquicamente las ideas relevantes.
3. Elabore párrafos con las ideas ya ordenadas: idea principal y secundaria.
4. Recuerde que un texto tiene inicio, desarrollo y final.
5. Tenga en cuenta que los párrafos desarrollados deben ser adecuados, coherentes y las ideas conectadas entre sí.
Después de redactar es preciso revisar el texto:

1. Lea por lo menos tres veces en voz alta, si algo no concuerda corrija.
2. Debe revisar que el texto esté adecuado, coherente y conectado entre sí, en conformidad con el tema elegido.
3. Revise si las oraciones dentro del párrafo están bien elaboradas (sujeto, verbo y complementos).
4. Revise si el texto tiene una intención comunicativa, si no la tiene escríbala.
5. Si el texto tiene errores ortográficos, tampoco se va a entender, corríjalos.
6. Revise si el texto cumple con el propósito que se planteó en la planificación.
7. Volver a escribir un borrador de su texto, esta vez ya corregido y revisar otra vez, hasta que esté correcto.

Todo escritor se rige a un proceso abstracto pero es el conocimiento quien se encarga de dar sentido y ordenamiento lógico al texto.

Errores comunes en la redacción:

Investigar sobre:

El dequeísmo
Leísmo
Loísmo
Laísmo


Ejemplos de cada uno 

MATERIAL DE TRABAJO PARA EL 7/10/2015

Clases de palabras: categorías gramaticales del español

Ortografía: uso de la “c”, “s” y “z”; “h”

a)      Experiencia

Estudio de caso:

- Lectura de palabras y su clasificación: sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, preposición, pronombre y conjunción:

Susana – de – leía - ella – allá – corre – esos – nido – pero – Facultad – pájaros – Medicina – nosotros – cantores – en – molino – siempre – árbol – cerquita – y – abnegado – niño – a – sube – mi – desfallecido – estudiante – asistió – él – murió – noche – curaba - no obstante – pradera – caminó – apacible - con.

-Escribir palabras con: “c”, “s” y “z”.

Privanza, crianza, adivinanza, fortificación, rectificación, condensación, lance, alcance, deducir, producir, dirección, interacción, amplísimo, gravísimo, intensivo, subversivo, novelesco, villanesco, francés, salamanquesa, cogotazo, vinazo, sincronizar, encolerizar, guisar, revisar, tozuelo, negruzco, restablecer, aparecer, monacillo, jaboncillo, diplomacia.

- Escribir palabras con “h”.


Hierático, huelga, historieta, hospedar, hallas, habitó, ahuecar, vihuela, hominización, hepático, hombrear, hipertensión, helenística, hipogeo, hicieron, hallo, homogéneo.

MATERIAL DE TRABAJO PARA EL 7/10/2015

TRAER INFORMACIÓN  REFERENTE A:

SUSTANTIVO

PRONOMBRE

ADJETIVO

VERBO

ADVERVIO

PREPOSICIONES

CONJUNCIONES

USO DE LA C, Z, S, H